Aprended a obrar bien (Is 1, 10.16-20)

Tengo que reconocer que el Evangelio de hoy era muy suculento si se me permite esta expresión en referencia a tu Palabra Padre. Pero ¡es que me he quedado con esta frase! ¡Me ha llamado tanto la atención…! ¡Qué le vamos a hacer! Así que prefiero dedicar estos minutillos de reflexión a darle vueltas para intentar hacer mío aquello por lo que se ha llevado toda mi atención…

Aprended a obrar bien… ¿Es que se aprende a ser bueno? ¿O es que se puede ser bueno y no tener ni idea de obrar bien? ¿A qué escuela se va para aprender a obrar bien? Lo que entiendo yo de tu Palabra hoy, Señor, es que hay que estar alerta, que hay que prepararse, que hay que creer. Que no somos flores salvajes que crecemos y nos hacemos hermosos sólo con el viento, la lluvia y el sol… Que tenemos tendencias y enredos, y heridas… Que muchas veces se nos escapan las situaciones de las manos o hacemos daño a los que más queremos o somos incapaces de elegir aquello que nos hace bien por mucho que sepamos que es eso lo que hay que elegir… Que muchas veces nos ponemos caretas y nos enfundamos en armaduras y dejamos de ser nosotros mismos y eso no es obrar bien a tus ojos… Hoy, Padre, me llamas a seguir creciendo como persona, a seguir hurgando en mis profundidades, a seguir siendo interpelado por Ti y por mis hermanos, a seguir leyendo y viviendo, a seguir madurando mi fe, purificando el camino que me lleva hacia Ti…

Un abrazo fraterno

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