Carta a mi hijo Juan

Querido hijo,

este fin de semana largo entraremos ya en el mes de noviembre, mes que será ya para siempre el mes de tu cumpleaños. Noviembre no es un mes que me guste. Es el otoño en pleno apogeo con el cambio de hora, las tardes cortas, la oscuridad incipiente, las lluvias y los primeros fríos de verdad. Tu llegada va a darle color a todo eso, ¡qué bien! Desde ahora noviembre será para mi un mes hermoso, distinto, tremendamente especial.

Estoy en el salón escribiéndote como es costumbre en mi. Todos se han ido a la cama ya, incluido tú. Tu madre te mima y te cuida bien para preparar adecuadamente el momento de tu presentación en sociedad. Tu hermana Inés pregunta constantemente si nacerás «hoy» y Álvaro está listo para enseñarte muchas cosas de esas que sabe él. Duermen también. El silencio reina en la casa más allá de la vela de la familia porque aquí, en el salón, yo escucho la 7ª Sinfonía del maestro Beethoven mientras te escribo. De ahí cogió Mocedades su famoso «Cuando tú nazcas» que tan de punta me pone los pelos.

Querido Juan, ¡qué deseado y esperado eres! No sabes lo orgulloso y enchido que me pongo cuando pronuncio tu nombre y digo la fecha prevista de tu nacimiento. En una sociedad acobardada, adormecida y mediocre, llena de inseguridades y tremendamente hedonista tú eres un signo de Dios, un pequeño destello de luz, un soplo de libertad y confianza. Eres fruto del amor entre dos personas con un proyecto firme de vida en común y fruto de su decisión de apostar por un sueño bonito.

Hay muchas dudas que todavía tu madre y yo no hemos resuelto y tenemos claro que todo se complica un poquito. Donde vivíamos 4 ahora viviremos 5 y con el dinero con el que comíamos 4 ahora tendremos que comer 5. No sabemos cómo lo vamos a hacer ni cómo nos vamos a organizar. No tenemos ni idea de muchas cosas pero… no nos preocupa demasiado. Ya irás aprendiendo de nosotros a vivir en plenitud, con confianza en Dios y seguros de que nos cuida amorosamente. Estoy convencido de que tu llegada, tu presencia, nos hará ser más creativos, más alegres, más felices, más flexibles, más pacientes, más generosos… Será una casa llena de gente las 24 horas del día como siempre hemos querido tu madre y yo.

Eres mi última esperanza de «ojos azules». Esmérate macho que perdemos el pedigrí… ¡y los Casanova no nos lo podemos permitir! ¿Cómo serás? ¿A quién te parecerás? ¿Qué carácter tendrás? Inés y Álvaro son distintos en muchas cosas, únicos e irrepetibles. Tú lo serás también. Aportarás a la familia algo que ninguno de los 4 hemos aportado todavía y eso nos hará mejores a todos. ¿Te aprenderás también el himno del BarÇa como tus hermanos sin necesidad de enseñárselo? ¿Te gustará la música? ¿El deporte? ¿Pintar? ¿Construir TENTEs y LEGOs?

Y de tu nombre no te podrás quejar: un clásico. He leído que tal vez es el nombre más memorable de todos los tiempos y el que han llevao un sinfín de personajes. A mi Juan me traslada a la playa de Riazor una noche de 23 de junio de un año cualquiera. Y huelo el aroma de la sal atlántica mezclada con el crepitar de las hogueras y el estruendo de los fuegos artificiales. Tu fiesta es GRANDE y emotiva para aquel que, como yo, no puede disfrutarla cuanto quisiera. Serás un D. Juan Casanova… ¡el súmun! Por experiencia te digo que más te valdrá currártelo porque el nombre no da de comer ejem ejem… jejejeje

Te esperamos ansiosos hijo. Tus abuelos, tus tíos, tus primos, tu comunidad, tus futuras profes… Todos a la espera. Tómate tu tiempo. Ya iremos a por ti… para comerte a besos.

Te quiero.

Papá

4 comentarios
  1. TeSs
    TeSs Dice:

    Me has emocionado en lo profundo.
    La aventura de ser padres…
    La aventura de creer en la familia…
    La aventura de VIVIR.
    ¡Qué ganas!
    Un besito para los 5, os echo de menos

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  2. Analia
    Analia Dice:

    Santi… ¡¡¡cuánto AMOR!!!
    Mientras te leo, recuerdo la espera feliz de mis hijas, cuánto las deseaba, las soñaba y las esperaba.
    Y también se me hacen presentes algunos chiquitos del lugar en donde trabajo, que no han tenido la dicha de nacer en un hogar que los esperara y los quisiera… ¡cuánto puede transformar una vida el Amor! …y también el desamor…

    Responder

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