Estad alerta (Hc 20, 28-38)

El otro día comentaba con unos amigos el nivel de concentración que exige el tenis a niveles de competición profesional. Nadal jugaba contra Federer y en un pis-pas se encontró con un 6-0 que acabó con una racha de más de 80 victorias en tierra batida. Nadal se había ido del partido. El tenis es un deporte en el que 10 minutos de pérdida de la concentración se pagan con un buen número de juegos en contra.

La vida, para el que se la toma en serio (sin perder ese punto de locura y humor necesario), es en parte como el tenis. Un alerta.gifmomento de despiste y muchos de tus esfuerzos al garete y volver a empezar. Estar alerta es importante. Ser consciente de la batalla, de los dones de uno y de sus enredos. Mantener la tensión justa. Y perseverar… ser capaz de perseverar.

Perder un set no es, desde luego, un drama ni algo definitivo pero con lo que cuesta vivir centrado… cuántas menos idas y venidas mejor: cuanta más concentración ¡mejor! Esto a mi me cuesta. Paso a paso. Poco a poco. Estoy más cerca que ayer pero aún me queda… ¿Qué ta parecen mis progresos Señor? ¡Cómo cuesta avanzar!

Un abrazo fraterno

Lo que me importa es cumplir el encargo… (Hc 20, 17-27)

maestro.jpgYo creo tener claro desde hace mucho tiempo que el encargo que se me ha dado es ser educador, profesor, maestro… que cada uno le llame como quiera. Encargo que no estoy sabiendo cumplir por ahora.

Es una herida abierta en mi vida. A veces me desconcierto porque no sé cómo sanarla. Lo que tengo claro es que no me imagino llegar al final de mi vida sin haber cumplido el encargo, sin haber sido aquello para lo que siento llamado… A veces siento que hablo mucho de ello pero pongo poco remedio, que me lamento pero que luego soy incapaz de perserverar y tomar opciones… No sé… He aprendido a que este tema no me escueza, no genere tensión cuando sale… Pero me niego a aceptar y a acostumbrarme, me niego a abandonar, me niego a retirarme.

Acoge Padre mi situación, mis miedos, mis fragilidades, mis incoherencias, mis intentos, mi ilusiones, mis fracasos, mi desconcierto.

Un abrazo fraterno

Tened valor: yo he vencido al mundo (Jn 16, 29-33)

Es curioso. Leyendo la última parte del evangelio de hoy creo encontrarme con algo que, a priori, resulta contradictorio: para conseguir la paz de Jesús debemos estar preparados para la lucha. ¿Paz y lucha en la misma secuencia y en la misma frase? ¿Qué tipo de paz es aquella que genera lucha?

La paz de Jesús no es la simple ausencia de violencia o preocupaciones en la vida. La paz de la que habla Jesús es una paz integral, no es un estado al que se llega sino una manera de vivir. Es la paz de la coherencia vital. Es la paz de la incesante búsqueda de la verdad. Es la paz de la justicia. Es la paz de la entrega y el amor. Es la paz de la libertad. Es la paz de un renacer en Espíritu. Es la paz del profeta que es capaz de denunciar y que es capaz de sanar. Es la paz del que se sabe en camino.
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Esta paz genera conflicto. No interesa vivir de esa manera. No interesa la verdad. Ni la justicia. Ni el amor. Ni la libertad. Ni el Espíritu. No gusta la denuncia. Ni el camino personal e intransferible.

«Tened valor» dice Jesús. «Yo he vencido». ¡Cuánto cuesta asumir que para llegar a esa victoria hay que pasar por la muerte!

Un abrazo fraterno

No temas, sigue hablando y no te calles (Hc 18, 9-18)

Tres verbos: temer, hablar y callar.

Para una persona como yo, llena de miedos, escuchar y acoger esta Palabra del Señor no es fácil aunque sí reconfortante. El Señor asume mis miedos, los conoce, sabe de su origen y de sus consecuencias. Me pide que los deje de lado, que me olvide de ellos porque los miedos atenazan, aprisionan, condicionan, manipulan la realidad y alejan de Dios. Tremendamente lógico tener miedo. Tremendamente peligroso acostumbrarse a él.

«Sigue hablando». Para mi, que hablo mucho, parece que viene al dedo. Me hace sentir animado y apoyado por el Padre. Es como si el Señor bajara, se sentara a mi lado y dijera: «Santi, sigue hablando. Sigue hablando en tu blog para que todo el que se asome pueda encontrar algo en la red de redes, por muy humilde que sea. Sigue hablando en tu comunidad para que los vínculos sigan fortaleciéndose, para que tus puertas están cada vez más abiertas. Sigue hablando con tu mujer y con tus hijos para contarles lo maravillosa que es la vida, lo que es valioso… para decirles que los amas, que por ellos darías la vida, que confías en ellos… para hacer proyecto juntos. Sigue hablando con todo aquel que se acerca y pregunta, con todo el que busca, con todo el que llama. Sigue hablando en la Escuela Pía, poniendo tus dones al servicio, diciendo lo que consideras que hay que mejorar, las nuevas ideas para construir, lo que no sirve para avanzar. Sigue hablando en tu trabajo, en tu empresa; sigue hablando de quién eres y lo que haces, sigue hablando de Dios y de tu comunidad, de tus chicos, de tu familia, de cómo te planteas la vida… Sigue hablando, Santi, y no te calles».

Gracias Padre por estas palabras de hoy. Me han hecho sentir bien, muy bien.

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Un abrazo fraterno

Foto extraida de www.juncadella.net

Mientras el mundo estará alegre, vosotros estaréis tristes… (Jn 16, 16-20)

Es que cuando Dios pasa ya no es lo mismo.

Cuando uno ama ya no hay vuelta atrás. Cuando uno descubre a Jesús en el pobre, en el niño, en el enfermo, en el necesitado, en el desorientado… ya no puede hacer nada.

Ya no puedes girar la cabeza. Ya no puedes quedarte callado. Ya no puedes convencerte de que no va contigo. Ya no cuela de que de nada sirve, que tú solo no puedes. Ya no puedes dormir tranquilo. Mientras el mundo baila, organiza fiestas, se rie alocadamente, gasta y consume… yo estoy triste muchas veces. Es lo que tiene vivir consciente y desde Dios…

Un abrazo fraterno

No habita en templos construidos por hombres (Hc 17, 15.22 – 18,1)

nazarenod.jpgPara mi las palabras del apóstol Pablo de hoy están de tremenda actualidad. Como diría Jesús: «el que quiera oír, que oiga». El que no quiera, desde luego, va a pasar por alto la Palabra o a manipularla para adaptarla a sus creencias, a sus costumbres, a su educación.

– «Él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres»
– «No está lejos de ninguno de nosotros, pues en Él vivimos, nos movemos y existimos»
– «Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre»

Pablo nos habla de un Dios que habita en cada uno, que nos habita. Es dentro de cada uno y de los demás donde debemos buscar a Dios. Esto es tremendamente más difícil que buscarlo en las iglesias y las catedrales. Y, desde luego, menos Macarena, menos Dolorosa, menos Cristo del Gran Poder, menos Jesús de Medinaceli y menos figuritas que sigan confundiendo. Dios ni está ahí ni se le parece.

Un abrazo fraterno

La tristeza os ha llenado el corazón (Jn 16, 5-11)

mujerllorando.jpgJesús conoce bien nuestros sentimientos. Jesús sabe que ésto de vivir y seguirle no es nada fácil y que, como débiles que somos, a veces no entendemos o, simplemente, desfallecemos en nuestra permanencia y perseverancia.

Ayer tuve ocasión de estar junto a mi mujer en una sala de monitorización fetal del hospital donde seguramente vendrá al mundo nuestra pequeña Inés. Había síntomas de parto y acudimos por si acaso. Al final falsa alarma. Pero volví con un tremendo sentimiento de tristeza. Estando con ella, entró una chica en la sala de al lado. Le explicaba a la doctora que estaba embarazada de pocas semanas, alrededor de 2-3 meses, y que había empezado a sangrar un poco por la vagina. Oíamos como la tumbaban para hacer el diagnóstico y oímos también su lloro desconsolado al recibir la noticia de que había perdido al niño que llevaba dentro. Reclamó la presencia de su marido y lloró amargamente. La tristeza había llenado su corazón.

No sé si esa mujer era creyente o no. Pero independientemente de eso, el Espíritu la acompaña en silencio, acogiendo, respetando y compartiendo esa tristeza inmensa.  Ojalá esta chica sea capaz de sanar su herida.

Un abrazo fraterno

Soy yo quien os he elegido (Jn 15, 9-17)

Cuando a uno lo eligen se siente bien. Al menos yo. A mi me gusta sentirme elegido.

Te eligen entre otros muchos. Te eligen por algo. Te eligen para algo. tal vez sea esto último lo más importante.
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Saberte elegido compromete. Tal vez por eso yo siempre prefiero pensar que soy yo el que elige. Porque saberte elegido compromete. Porque ya no sirve cualquier cosa, porque no da igual. Porque te obliga a tomar conciencia de que, pese a lo que te consideras, hay algo valioso por lo que eres elegido. Porque te llama a un «para», para algo, para alguien…

Ser elegido es tremendamente maravilloso y tremendamente fastidioso… Lo bueno es que el amor de Dios está garantizado pase lo que pase, haga lo que haga…

Un abrazo fraterno

¿Por qué provocáis a Dios? (Hc 15, 7-21)

Distinguir lo esencial de lo irrelevante.

No colar un mosquito y tragarse un camello.

Liberar, no imponer cargas.

Creer que es Cristo quien cambia los corazones, que no son las normas impuestas porque sí.

¿Por qué provocáis a Dios?

 Un abrazo fraterno

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A todo el que da fruto, lo poda (Jn 15, 1-8)

Me equivoco a veces. Me engaño. Aunque creo que cada vez menos. Naces en una familia cristiana, participas en los sacramentos, empiezas a entregar tu vida a los jóvenes, te formas, empiezas a formar parte de una comunidad, formas una familia… ¡y a veces me creo haber elegido el camino «de los buenos», «de los que darán fruto»! Siempre he leido esta lectura de la vid y los sarmientos centrándome en «al que no de fruto, se le arrancará»… ¡Y parece que tienes como que dar fruto para no ser arrancado!
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Pero hoy me he fijado en que a los que dan fruto, a los que intentan construir su vida desde Dios, a los que luchan por un mundo mejor… ¡a esos se les poda para que den más fruto! Intento ponerme en la piel de una planta, de un árbol, de una vid en época de poda. Que te poden no es agradable. Es doloroso. Se corta. Se secciona. Sólo el jardinero es consciente que ese corte dará mejores frutos, que ese corte es necesario, que ese corte hará más fuerte a la planta… La planta no entiende nada, le duele, le duele mucho… pero ella se sabe en manos del jardinero…

Yo no soy una planta y lucho por ser más consciente cada día. Estoy obligado a saber que estoy en manos de «mi jardinero». Que habrá cortes. Que habrá poda. Y que cuando eso llegue yo no entenderé nada. Pero nada. Y recuerdo el cambio que se produce en la película «Tierras de Penumbra», una de mis películas favoritas… Habrá que pasar del «La felicidad de ahora es parte del dolor de mañana» a «el dolor de ahora es parte de la felicidad de mañana»…

Un abrazo fraterno