Dios hace historia contigo (Jos 24,1-13)

La primera lectura de hoy me parece preciosa. Josué habló al pueblo y, mirando atrás, les recordó la historia que su Dios había hecho con ellos. Desde las personas que los guiaron, los lugares por los que caminaron, las batallas que enfrentaron, los favores que recibieron…

Hay momentos en los que es conveniente que nos paremos y recordemos. La vida se nos va tan rápido que uno puede tener la sensación de que va sin frenos y, muchas veces, sin una dirección clara. Pero si hay fe, seguro que al recordar, uno puede descubrir cómo Dios ha ido tejiendo una historia a su lado. Las personas que nos cuidaron, las que se han ido cruzando en nuestro camino… ¡qué importantes! ¡Qué maravillosas casualidades han traído a nombres concretos a nuestra vida! Personas que conocimos desde siempre, como nuestra familia, y otras que han ido llegando de manera misteriosa. También lugares… la geografía de nuestra existencia. Ciudades, pueblos, casas, rincones… que podríamos calificar de importantes por razones diversas. Lugares a los que siempre se vuelve o a los que vale la pena volver. Y batallas y favores, claro. Milagros que reconocemos, caricias de Dios que nos han sostenido en el tiempo. Y luchas que nos han dejado heridas, guerras en las que ha valido la pena pelear y que muestran que hemos vivido a pleno pulmón.

Hoy presento a Dios mi propia historia. Y le reconozco en ella. Un Dios que camina conmigo aunque a veces yo mismo no tenga claro hacia dónde.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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