Firmes en la tribulación, asiduos en la oración (Rm 12, 5-16a)

El día de hoy no ha sido bueno. Tenía que pasarme por la facultad para formalizar la´solicitud de adaptación de estudios pero no ha podido ser. Por la mañana lo intenté desde el ordenador de casa: error. Pensé que era el ordenador. Por la noche lo intenté desde el portátil: error. Acabé asqueado. Mañana tendré que ir porque acaba el plazo. A ver qué pasa… No estaba preparado para estas dificultades. Se me ha venido el mundo encima. Acabé muy agobiado, pensando que no había valido la pena cambiarme de universidad, que vaya rollo, que ya verás a ver cuántas me convalidan… me vino a la mente todo lo malo… lo más doloroso de mi realidad estudiantil.
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Hoy esta frase de romanos la hago mía: firme en la tribulación. Porque me conozco. Porque me sé frágil en cuanto a motivación y constancia. Porque necesito rodar. Porque me vengo abajo fácil. Porque necesito mantenerme firme, firme en mis objetivos… Ya veremos… Por lo de pronto, oro… aunque no lo tengo nada claro…

Con esto me acuesto, Padre. Acógelo, acógeme.

Un abrazo fraterno

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