MR 100

Podría quedarme entre vosotros el resto de mis días. Compartir la fe, que sustenta mi vida, a vuestro lado, es una experiencia que me pone delante del mismo Jesús.

Podría quedarme entre estas paredes, llenas de historia, lo que me queda de vida. Rezando por aquellos que no tienen más que mi oración; por aquellos que ni siquiera saben que yo me acuerdo de ellos y los pongo delante de Dios.

Podría abandonarlo todo y quedarme. Podría dejar lo que tengo y darlo todo y venir corriendo a dejar que mi alma repose en los cantos de vuestras vísperas.

Podría dar mi vida sin vacilar y, sin embargo, cuando salgo ahí  afuera… empequeñezco, me nublo, la humedad de los mediocres hiela mi corazón e inmoviliza mi espíritu.

Mi Señor Jesús , entonces, me da la mano y sonríe. Acaricia mi cabello y me mira. Y en sus brazos, sólo en sus brazos, me perdono a mi mismo.

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