MR 103

Lo mejor de aquellos veranos era pensar en ti no teniéndote. Lo mejor de aquellos veranos era soñar con besarte en la solitaria compañía de un helado, al borde del mar.

Lo mejor de aquellos veranos era tu continua presencia en mi mente, la quemazón en mi pecho. Lo mejor de aquellos veranos era saberse profundamente enamorado y cruelmente rechazado.

No hay término medio en el amor, ni siquiera en el amor no correspondido. Uno se siente morir no teniendo cerca a la persona que da todo el sentido a su vida.

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