Ni sandalias, ni bastón (Mt 10, 7-15)

barro.jpgNi dinero, ni alforja, ni túnica, ni sandalias, ni bastón.

Todo esto sobra para ir a anunciar y construir el Reino. No es que no haga falta, es más: SOBRA. Hay que apostar fuerte, correr riesgos, asumirlos vitalmente, romper puentes, jugársela a una carta…

Dios me conoce, sabe quién soy y lo que puedo hacer. Me llama. Me envía. Me llena de dones. Hay un camino que recorrer. Pueblos que visitar. Gente que conocer. Mucho que hacer.

Es difícil hacer esto hoy, en una sociedad que fomenta justo lo contrario: el bienestar, las seguridades, el dinerito en el banco, el ocio placentero… Ésto no se entiende ni se acepta. Hay que luchar, incluso, con los que más quieres. Y a todo el que se mueve de la manada, ¡palo! A todo el que levanta la mano para disentir, ¡palo! A todo el que decide que no estamos respondiendo fielmente al envío del Señor, ¡palo!

Hay que seguir en camino. Cuánto más embarrado mejor. Es en los caminos de barro, piedras, arena, cuestas y zarzas donde nos encontraremos a los que no pueden ir con un AUDI por la autopista.

Un abrazo fraterno

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