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Modo Adviento = ON

Hoy es el último día del año litúrgico actual. Mañana, domingo, comenzamos un nuevo tiempo, mi tiempo favorito. Mañana es el primer domingo de Adviento.

Desde que descubrí el Adviento, he de decir que la Navidad es mucho más auténtica, verdadera, plena… La Iglesia, en su sabiduría, no establece un tiempo de preparación porque sí. Es necesario. Es necesario disponer el corazón, templar las energías, recoger las emociones, silenciar todo aquello que nos separa y nos distrae de lo verdaderamente importante. Por eso, suelo buscar alguna lectura que me ayude a meditar estos días, dedicar más tiempo a la oración y transmitir a los niños para qué sirve todo esto…

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Familiarmente, el Adviento nos trae la tradicional Corona. Esas cuatro velas que simbolizan un camino, un viaje, una luz que se acerca, que se va haciendo presente. Los niños la preparan con cariño con nosotros y durante estos días será lugar donde rezar, cantar o, simplemente, observar. La Corona es un signo externo que ayuda a que todos esperemos, anhelemos, deseemos… a que todos vivamos con naturalidad que hay Alguien que trasciende nuestros sentidos pero del que estamos seguros de su presencia.

Os deseamos a todos un fructífero Adviento a todos.

Un abrazo fraterno

Cuando llega… todo se para…

Vídeo encontrado en el blog «A vosotros mismos»

Este vídeo me ha hecho llorar. Yo es que soy muy tonto y la música consigue de mi lo que muy pocos. Y la música clásixa y la ópera mucho más. Y me ha hecho pensar también. Me ha hecho pensar que tiene mucho que ver con la llegada de Jesús en Navidad.

Todos andamos en nuestros quehaceres cotidianos pero simpre se alza una voz, una música, un algo… que nos moviliza. Lo dejamos todo. Nos olvidamos de aquello que tanto nos preocupaba. Porque tenemos sed de alegría, de libertad. Tenemos ganas de quitarnos el corsé y disfrutar de la vida y de las personas. Y sonreimos. Y nos miramos y, por un momento mágico, nos sentimos hermanos de todos, parte de un todo maravilloso que vale la pena. ¡Y brindamos! ¡Y celebramos! ¡Y queremos vivir y hacer realidad todos nuestros sueños! Ese Cristo que nace consigue ser ópera en nuestros corazones. No desperdiciemos la ocasión porque, en el fono… nos gusta la ópera.

Muchos besos

Adviento en familia – Día 1

Acabamos de terminar la oración en familia de este primer día de Adviento. Es ya una tradición que empezamos hace 2 años, cuando Álvaro tenía 3 e Inés era una recién nacida. Y fue bien. El Adviento es un tiempo precioso para vivirlo y orarlo en familia. Esta es la oración que he escrito y que hemos leído frente a la vela encendida:

SEÑOR JESÚS,
HOY EMPIEZA EL ADVIENTO, UN TIEMPO QUE NOS GUSTA MUCHO.

NOS GUSTA PORQUE NOS RECUERDA
QUE FALTA POCO PARA NAVIDAD.
NOS GUSTA PORQUE NOS ACORDAMOS MUCHO DE TI,
DE LO PEQUEÑO QUE ERAS.
NOS GUSTA PORQUE CANTAMOS VILLANCICOS
Y PONEMOS LA CASA PRECIOSA CON EL ÁRBOL Y EL BELÉN,
LLENOS DE LUCES, COLORES Y REGALOS.

HOY ENCENDEMOS ESTA VELA PARA NO OLVIDARNOS DE TI.
PARA QUE AUNQUE VENGAMOS CANSADOS DEL COLE
O DEL TRABAJO,
RECORDEMOS QUE QUEREMOS QUE SEAS NUESTRO AMIGO
Y QUE NOS ACOMPAÑES CADA DÍA.

UN BESO DE BUENAS NOCHES, JESÚS.

Después dimos gracias por el día vivido y a la cama. Buena manera de empezar adviento, sin duda.

 

Caminemos a la luz del Señor (Is 2, 1-5)

Hoy en mi reunión de comunidad ya había una Corona de Adviento presidiendo la mesa. A nivel de familia tenemos una desde el sábado noche. A mi me parece un símbolo muy rico y muy hermoso a la vez. Y una excusa muy buena para disponerse alrededor de una luz para esperar juntos, para estar juntos, para compartir juntos.
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Intentar vivir el Adviento a nivel de familia no es algo sencillo. Querer que los niños tomen parte pero a la vez sin pretender hacer cosas raras ni meter cosas extrañas en la cabeza no es sencillo. Y ni siquiera sé si saldrá bien pero algo me empuja a intentarlo, a intentar vivir juntos todo aquello que sea importante para cada uno. Y de ese ratito, que no pasa de 5 minutos, frente a la Corona encendida se desprenden cosas que los niños sacan a la luz (nunca mejor dicho) y que a veces nosotros despreciamos o bloqueamos. Una de ellas es el ansia por llegar al final, por ver resultados, por encontrar rápido. El niño, cada día, propone encender todas las velas. Normal. Le cuesta esperar. Y educar la espera es uno de los puntos a trabajar en estas edades tempranas. Nosotros a veces lo hemos olvidado. Nosotros, los que educamos en la espera a los pequeños, nos hemos olvidado de que las cosas llevan su tiempo, de que hay procesos y momentos, de que la meta a veces no es lo importante, de que en la espera tengo la oportunidad de crecer… Primera lección. La segunda es la espontaneidad, la sinceridad, la maravillosa sencillez. Ponen lo mejor que tienen a jugar. Apuestan fuerte siempre.

El Adviento ha comenzado muy bien. Trabajando las emociones propias y ajenas… Y esperando… Contemplando… Poniendo la vida a la luz…

Un abrazo fraterno

Fuego y calor, bendecid al Señor (Dn 3, 62-67)

vela_consumiendose.jpgHoy he orado mirando a una gran vela amarilla encendida. Me es fácil orar centrándome en el quemar de la vela. La mecha, la llama, la cera fundida, las caprichosas formas creadas… todo me lleva a Dios.

Este Adviento que se aproxima deseo que sea un tiempo de bendición. Tiempo de bendecir al Señor. Tiempo de bendecir a mi familia. Tiempo de bendecirnos. Tiempo de bendecir a los hermanos.

Con el invierno a las puertas… y mirando la vela… ¡Fuego y calor, bendecid al Señor!

Un abrazo fraterno

ADVIENTO – Para que Él nos enseñe sus caminos (Is 2, 1-5)

Hoy hemos comenzado el Adviento en mi comunidad. Por motivos de agenda hemos adelantado la celebración de Adviento a hoy y, por tanto, hemos orado con las lecturas del próximo lunes, 3 de diciembre.

El Adviento me gusta, me encanta. Lo saboreo desde hace años y me parece mucho más hermoso que la Naviadviento.gifdad, en sentido litúrgico y espiritual. Y quiero aprovecharlo y vivirlo a tope. No quiere que se me cuele entre los dedos. ¿Para qué? Para que Él me enseñe sus caminos, como dice Isaías. Es tiempo de silencio y recogimiento, de introspección y de oración. Es tiempo de escucha y de esperanza. Sigo con esa sensación de que aún no he llegado a ningún sitio y de que todos los pasos que voy dando me van a llevar a descubrir algo que todavía está reservado y escondido pero que es lo que Dios quiere para mi.

Adviento…

Un fuerte abrazo