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El Señor nos bendiga (Sal 66)

Este es el primer post del año que comienza. La primera entrada del año 2010.

Pocas veces he empezado el año tan bien. Acostarme a las 3:30 esta noche no ha impedido que a las 9:15 estuviera en pie, abrigo y gorra en mano, saliendo a buscar churros como manda la tradición popular. En Coruña a esas horas se estaba de vicio. No llovía, hacía fresquito y las calles estaban casi vacías, exceptuando el ligero goteo de los jóvenes que volvían a sus casas en pandilla tras la fiesta nocturna. Me hubiera quedadndo paseando un buen rato en soledad. Subí los churros a casa, desayuné y luego me fui a misa de 10:00. Cortita, sencilla pero que me infundión el estado de ánimo ideal para empezar un año con buen pie: encontrándome conmigo mismo, acompañado por mi silencio y la palabra del Padre.

Por último, sentado frente al sofá, como es tradición en la familia Casanova-Miralles (y ahora en la Casanova-Morales), para darle la bienvenida real del año: desde Viena y a ritmo de valses, disfrutando con los trajes glamurosos de las bailarinas, con la elegancia de los músicos, con las notas más hermosas jamás compuestas… Es un comienzo de año «espiritual» pero es que hace ya tiempo que me cansé de las fiestas, de las aglomeraciones, de las fachadas y las mascaradas y, aunque entiendo que hay una edad para todo, también reconozco en mi la capacidad de disfrutar de la vida que se me regala de verdad.

El salmo viene a expresar perfectamente los deseos para este nuevo 2010. En el día de María, cerca de Jesús, y después de mirar atrás haciendo balance, no queda más que pedir bendiciones al Señor y esperar que poco a poco la luz del Evangelio se vaya abriendo camino en las oscuridades del mundo.

¡Bienvenido 2010!

Él es mi roca (Sal 61)

Parece que a estas alturas de septiembre, igual que si del 31 de diciembre se tratara, uno tiende a hacer balance del final del «año escolar», del verano vivido y se planteara este nuevo curso que se asoma con energías renovadas, nuevos retos y jugosas oportunidades que no se pueden desaprovechar. En mi caso el balance del verano es tremendamente positivo aunque también bastante agotador. Viajes, desplazamientos, niños, parques, etc. le dejan a uno exhausto; «jodido pero contento» como decía el otro.casa_sobre_roca

Al llegar a la Palabra de hoy me encuentro con una Palabra que también se apunta a esto de empezar el curso y que viene a recordarme desde dónde debo vivir lo que se me viene por delante. Construir la casa sobre roca es jugar la partida con seguridad. No es que todo lo que deseo se va a cumplir sino más bien que todo lo que vaya a hacer esté fundamento, discernido, elegido ydeseado desde la perspectiva del Reino. Y, además, me recuerda que pese a mis relaciones afectivas, a mis hijos, a mi mujer, a mi comunidad, a mi trabajo… Él es lo que permanece siempre, lo intransferible, lo invariable, lo inmutable. Pase lo que pase y venga lo que venga, Él es mi roca, la que me sostiene, la que me eleva, la que me abriga en caso de tormenta, la que me hace fuerte.

Feliz nuevo curso escolar a todos.

Un abrazo fraterno