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Carta a un hijo a punto de terminar Bachillerato

Querido hijo: ¡Ya casi está! Unos pocos días más y, como te dije ayer, habrás terminado la primera gran etapa de tu vida, la etapa del cole. Terminarás segundo de Bachillerato y comenzarás tu etapa universitaria; etapa que, por otro lado, marca el paso de la adolescencia a la juventud.

Recuerdo a la perfección, igual mejor que tú, el primer día que, con tres añitos recién cumplidos, te llevamos de la manito al cole de las Escolapias, en tu barrio natal, en Carabanchel, Madrid. Aquella verja que daba a la calle era la barrera infranqueable que abría una etapa que termina ahora. Te dejamos con una vida casi recién estrenada y, ahora vemos, con orgullo, cómo estás dispuesto a salir ahí afuera a disfrutar de la vida que te ha sido regalada, dispuesto a ser feliz, dispuesto a mejorar el mundo.

Es tal vez momento de mirar atrás y ser agradecido. Tus profes de Infantil y Primaria te enseñaron muchas de las cosas más importantes que hoy te permiten ser quién eres. Desde Chusa, pasando por la seño Rocío, la seño Ana, tu querida Conchita, Leticia… hasta que llegaste a un 6º ya en Salamanca, con Fran. Luego llegaron Yolanda y Fátima, Cosme, David, Lena… y muchos otros que se cruzaron por tu vida y te aportaron, seguramente, lo mejor que tenían. Todos ellos pasan ya a formar parte de tu historia y, con el tiempo, descubrirás la riqueza del legado que te han dejado.

No quiero pararme a pensar todo lo que significas para tu madre y para mí, para tus hermanos, para tus abuelos… Siempre has sido un niño fácil, alérgico a los conflictos, de buen corazón, leal y honesto. Aquellos cuentos que te contábamos en la cama, noche tras noche, hicieron de ti un lector apasionado y un gran conversador, con los años. Tuyas son las colecciones más importante de cómics que llenan las librerías de casa: Astérix y Obélix, Star Wars, etc. Esos cómics te han ido llevando a nuevas aventuras, más maduras, con las que has ido construyendo la persona que eres. Una persona que lee es una persona que nunca se siente sola, una persona que sabe viajar hacia adentro. Nunca dejes de leer.

Tu camino en el cole no ha sido un camino de rosas. Has encontrado escollos y dificultades. Esas Mates que tanto se atragantaron. Ese inglés que tan poco te gusta. Esa Biología que alguna vez se quedó por el camino. Siempre luchaste y siempre acabaste venciendo las batallas que se te fueron presentando. Y en el camino, que es donde uno aprende, comenzaste a mirar hacia arriba, hacia el horizonte. Y descubriste poco a poco tu amor por la cultura, el arte, la literatura, la economía y la historia. Y, saboreando lo que ibas recibiendo, aprendiste a disfrutar de crecer en el estudio, aprendiste que el conocimiento le hace a uno mejor. Y has cursado un bachillerato, a veces cargante, a veces agotador, a veces desesperante y decepcionante, pero, a la vez, lleno de oportunidades, cultivador de sueños. Has rumiado, has discernido, has rezado, has escuchado… y has ido intuyendo un susurro en el corazón.

Tu madre y yo no podemos estar más orgullosos de ti. Estás construyendo una persona que vale mucho la pena, estás haciendo de ti mismo un hombre digno, íntegro, trascendente, creyente. Ha llegado el tiempo de las decisiones y, las que vas tomando, nos llenan de esperanza. En unas semanas serás mayor de edad y el Estado te otorgará la capacidad de ser un ciudadano de pleno derecho, con todas las obligaciones que también eso comporta. Mamá y yo debemos dar un paso al lado. Ya no es tiempo de caminar delante tuya, marcando el sendero, señalando la meta. Se inaugura el tiempo de caminar, simplemente, a tu lado. Aquí estaremos siempre. Habrá días que celebraremos tus éxitos y tu felicidad, días en los que compartiremos tus sonrisas. Habrá otros días en los que compartiremos tu sufrimiento, tu fracaso, tus lágrimas y seremos, una vez más, tu sostén y tu refugio. Aquí estaremos siempre. Sal ahí y no tengas miedo. Sé quién eres. Lucha por aquello que estás llamado a ser. Arriesga. Gasta tu vida, entrégala a todos y por todos. Construye un mundo nuevo desde lo mejor que tienes. Sólo así serás feliz y harás felices a los demás. No estás solo. Siempre en el camino.

Y nunca dejes a Dios de lado. Él te conoce y te quiere. Lo sabes. A veces puede que lo pierdas de vista, que dejes de escucharle y de verle. A veces puede que tengas dudas de su presencia. A veces incluso puede darte vértigo poner tu vida a su servicio. Pero vale la pena. Dios nunca defrauda. Dios nunca abandona. Dios siempre te pone «colchón» y con ese colchón, debes vivir con confianza, sin desesperanza. En sus manos te dejamos.

Poco más hijo. A por los últimos exámenes. A por la EBAU. A ponerse el traje y a despedir 2º de Bachillerato. A graduarse. A bailar. A por el mejor verano de tu vida. Y a seguir estudiando eso que has decidido. Y a dejarse sorprender. Dejándose sorprender, los griegos inventaron la filosofía y, con ella, crearon una civilización. Dejándote sorprender, utilizando mente y corazón, y con fe, llegarás y habitarás tu lugar en el mundo, ese lugar que te espera. ¿Cuál es? Lo sabrás cuando hayas llegado. Ojalá estemos ahí para verlo.

Te queremos hijo. Te queremos mucho. Gracias por querernos tanto.

Tu padre

#Curso2021 – Toda opinión no es respetable

08:15 Después de un puente hermoso, en el que hemos podido descansar, volvemos a la carga. El curso va avanzando y a algunos alumnos y alumnas se les nota el tiempo «de paro» del confinamiento de marzo a mayo. Está costando arrancar, y estudiar, y memorizar, y explicar, y estar al tanto de las tareas. Pero estamos llegando ya a velocidad de crucero…

09:30 Hoy explicaba en clase que mi objetivo, como educador, es ayudarles a crecer. El mundo que les espera ahí afuera, cuando salgan del cole, tiene sus normas, sus códigos, y conviene estar preparados. No siempre hay oportunidades infinitas para todo. Hay que ser responsables o asumir las consecuencias de mis dejadeces.

11:30 La limpieza del aula de informática está más que automatizada. Lo que parecía que iba a ser un mundo, al comenzar, no pasa ya de una rutina molesta pero que ya está incorporada en la vida de los profes y los chicos. Ole.

12:00 Les he puesto el audio de una llamada real que encontré en el twitter del Dr. Marcos. Una madre que se niega a que su hijo se haga una PCR y acusa a los médicos de inventarse la pandemia, de matar gente con las vacunas y de abocar al país a la miseria. «Es su opinión» me dice un alumno. Pero no, no toda opinión es respetable. Hay opiniones fake que conviene combatir.

12:15 La clase de Matemáticas es divertida. Me lo paso bomba con los chicos y chicas. Hoy tocaba repasar potencias. Las habían olvidado prácticamente. Pero se nota que el aprendizaje de verdad no se pierde. Aprietas un poco y todo vuelve a la luz.

#Curso2021 – La distancia de seguridad

07:45 Llego al cole. Me encargo de abrir todas las ventanas de las aulas y de los pasillos. De par en par. Creo haberme enterado que es de lo más importante que podemos hacer en el cole, además de llevar todos mascarilla, lavarnos las manos a menudo, limpiar lo común y procurar distancia de seguridad. Comienza a hacer fresco a estas horas. Ya hay alumnos que se quejan pero… hay que aguantar. ¡Más camisetas por debajo! 🙂

08:55 Hablamos en clase de qué consejos daríamos a los niños que empiecen a iniciarse en la red de redes. Cosas muy interesantes. Pero todas en negativo. Es curioso. ¿No hemos sabido transmitir a los chavales más que el cuidado ante las amenazas? ¿Qué pasa con la educación, qué pasa con todo lo interesante y maravilloso que pueden encontrarse en la red? ¿Seguimos educando más en el miedo que en la oportunidad?

11:00 Me toca recreo. Siempre me ha gustado estar en los recreos. Llevo dos este año. Me cuesta. Me cuestan algunas caras cuando llamas la atención. Me disgusta comprobar que, pese a toda la insistencia del mundo, sigue habiendo personas que se piensan que esto va de broma. Me sigue preocupando que algunos dilaten el rato del bocadillo para estar más tiempo sin mascarilla. Llamas la atención a uno y al otro y al otro… La mayoría bien. Miremos en positivo.

14:15 Tras casi semana y media termino la jornada pensando que lo más difícil con los chicos es pedirles que guarden el metro y medio se seguridad. Tenemos querencia a juntarnos, a abrazarnos, a jugar, a tocarnos, a contarnos confidencias cerquita uno del otro… y eso cuesta. Pero tenemos que intentarlo. No sé qué precio pagaremos por ello. ¿Nos volveremos más fríos en nuestras relaciones? ¿Olvidaremos qué significa el tacto del otro? ¿Perderemos la pista del aroma que deja la buena gente? No creo. Lo bueno siempre prevalece. Lo bueno echa raíz.

#Curso2021 – Un miércoles burbuja

08:05 Segundo de bachillerato. Hay sueño. Nos falta rodaje todavía. Va a costar mucho. Un alumno me llama «tío». Hay confianza. ¿Tanta? Cuesta encontrar voluntarios para participar en la oración. Va de la suerte que tenemos de tener un cole. No sé si son conscientes.

09:10 Salgo rápido de una clase y voy a la otra. Nos han pedido ligereza en los cambios. En eso estamos. Del primer piso al segundo. Ahora 1º ESO. Hay más entusiasmo. La tele no funciona y no puedo poner la presentación que tenía preparada. Improviso y comenzamos el tema con el libro. Hardware y software. Les va. Se les ve en las caras. Están atentos. Hablamos de wifis, de cables, de fortnites, de clashroyales y de muchas cosas más. Salgo contento.

10:30 Percibo en 4º ESO que han vivido un poco en una burbuja todo esto de la pandemia. No están al día, no saben números, no siguen las noticias… Tenemos trabajo que hacer. Empiezo ya. R0, IA… que empiecen a sonarles términos… Caras de sorpresa cuando hablamos de los 900 muertos en 14 días en España. Tocará coger pico y pala.

11:05 Café con los compañeros. Ratitos de los buenos para cargar pilas. Compartimos misión y vida.

12:00 En un hueco sin clase, escribo a los padres de mi tutoría. Qué importantes las familias… Les cito para la primera reunión. Será videoconferencia. Será rara. Pero nos apañaremos. Ya llegarán mejores días. Mientras tanto, habrá que hacer bueno cada día.

13:30 Termino con mi tutoría, en clase de mate. Empiezo a quererlos. Ya no hay marcha atrás. Miro sus ojos, capto sus gesto. Observo cómo se buscan, quién mira a quién, sus silencios, sus participaciones, su «me he olvidado de las circulares, ¿puedo traerlas mañana?»… Me gustan.