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Evangelio para jóvenes – #Cuaresma2024 – Miércoles 2º Ciclo B

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos»
Mt 20,17-28

Servir es dar la vida por otros. Es algo contracultural, revolucionario para los tiempos que corren. Porque hoy, a ti y a mí, nos dicen que tenemos que pensar en nosotros, que tenemos que disfrutar, pasarlo bien, exprimir al máximo la vida, viajar aquí y allí, probarlo todo, estar con todos y todas… y cuidarnos, protegernos, alejarnos de lo tóxico y romper con aquello que nos lo pone difícil.

Algunas de estas cosas están bien si no perdemos de vista el objetivo. Otras no son más que ideas de este mundo que adora al Dios «yo», al Dios «bienestar», al Dios «inmediatez».

Jesús te llama a descubrir cómo Él vive en ti y, desde ahí, darte, regalarte, donarte, gastarte con amor. No es un perder sin más. Es un entregar con amor, por amor, en amor. Y eso, es ganar.

Una vida para otros (Mt 8,18-22)

Hoy marchan a Marruecos los miembros de la expedición de la Casa Escuela Santiago Uno que, cada año, en el marco de su proyecto Llenando Escuelas, pasan los dos meses de verano en algún pueblo bereber de una de las zonas más empobrecidas de nuestro vecino africano. Chicos, chicas, educadores y voluntarios, entregados e ilusionados por dar y recibir, por trabajar, colaborar, conocer, convivir, aprender…

Me he acordado de ellos leyendo el Evangelio de hoy, un pasaje que suele rechinar por la dureza que parece manifestar Jesús ante aquellos que se le acercan y le muestran su disposición a seguirle. Pero esa dureza no es más que la advertencia ante uno de los riegos más evidentes para seguir a Jesús: los «pero», los «después», los «en cuanto pase», los «espera un momento»… En el fondo, Jesús sabe que nos cuesta dejar y que todo aquel que quiera seguirle debe dejar.

Jesús nos pide una vida descentrada de nosotros mismos, una vida para otros. Y no al 40%, ni al 60%, ni al 80%… Nos la pide toda. Sabe que lo que no se da por entero, en el fondo, no se está dando.

Ojalá los chicos y sus educadores que hoy parten experimenten en profundidad este «darse», este «no tener donde reclinar la cabeza», este «ir aquí y allá», siempre por y para los demás. Si algo te transforma por dentro es el amor y éste no es otra cosa que estar dispuesto a entregar la vida a aquel que se cruza en tu camino, al que te necesita. ¡Buen viaje chicos! ¡Y a entregar todo lo bueno que lleváis dentro!

Un abrazo fraterno – @scasanovam