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Se acerca vuestra liberación (Lc 21, 20-28)

¿Puede llegar la liberación antes de haber tocado fondo? Lo que hoy escucho en el Evangelio me responde que no. No sé si mi interpretación y lo que escucho de la Palabra de hoy tiene mucho que ver con esto que digo pero es lo que me ha venido nada más terminarlo.

Esta conclusión no la he descubierto hoy. Va a hacer dos años ya de la pascua que celebramos la comunidad junta en Cercedilla. Recuerdo trabajar un material para proponernos una profundización y reflexión en esos días santos y recuerdo uno de los descubrimientos más impactantes a nivel de fe personal. fondo.jpgLa muerte de Jesús es una muerte REAL. Cero. El vacío. El fondo. El no ser. El dejar de ser. El silencio de Dios. El sufrimiento previo. Sólo ahí es posible la Resurrección. Esto, que parece tan obvio y claro, he descubierto que es algo que solemos manipular con frecuencia y solemos quedarnos en «medias muertes» o en alguna crisis o en un mal momento o en una época difícil… ¡y luego pretendemos resucitar! Sólo es libre quien se encuentra con Jesús resucitado, quién siente y experimenta esa resurreción. Y para eso hay que morir. No me gusta demasiado aunque mi cabeza lo entienda perfectamente…

A nivel de Iglesia aplico el mismo razonamiento. Creo que esta época de persecución, de laicismo, de olvido de Dios, de crisis de la institución, de pérdida de confianza hacia la jerarquía, etc… es una época que puede ser clave para que una Iglesia purificada, más libre y verdadera, nazca de nuevo. Hay cosas que deber tocar fondo… (mejor no hacer anuncios publicitarios para evitarlo).

Un abrazo fraterno

Muchos vendrán usurpando mi nombre (Lc 21,5-11)

Esta frase del Evangelio de hoy me suena a todo el fundamentalismo religioso que nos rodea en el mundo en el que vivimos. Parece que el tema va de extremar cualquier postura y es fácil encontrarse que las propuestas son o el laicismo más absoluto o el fundamentalismo más radical… ¿Cuántas cosas se hacen en nombre de Dios? ¿Cuántos se creen «Dios» mismo a la hora de juzgar, catalogar, salvar o condenar a sus hermanos? ¿Cuántos dicen hablar en nombre de «el que Es» para construir sus vidas y sus propias personas?

Por eso hay que vivir la fe junto a otros, con otros, para otros. Hay menos posibilidades de que se nos vaya la pinza siguiendo a los equivocados. A la Iglesia, a las comunidades, con los hermanos. Juntos para caminar hacia el Dios Amor verdadero…

 Un abrazo fraterno

… en el estómago sentirás ardor (Ap 10, 8-11)

mercaderes.jpgPara un cerebral eso de sentir ardor en el estómago le suena a una mala digestión y punto. Me es tremendamente difícil llegar a sentir lo que está expresión visualiza de manera tan clara. Pero estoy seguro que es lo que Jesús sintió cuando decidió echar a los mercaderes del templo al comprobar y sentir que lo habían convertido en una cueva de ladrones.

Reacciones de ese tipo son contadas en mi vida. No funciono desde ahí. No sé si me gustaría. Pero evidentemente considero que el mundo y la Iglesia necesita de personas que sepan responder ante ese sentimiento tan profundo y ardiente. Sin ellos estaríamos perdidos. No siempre se puede pensar. No siempre se puede calcular. No siempre se puede matizar o dialogar o hacerse entender. A veces hay que responder en caliente, sí, sí… en caliente.

La primera lectura de hoy, de apocalipsis, me dice: «Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.» Todavía hay mucho por hacer. Todavía hay muchos a los que llegar. Todavía hay mucho que cambiar y denunciar. Echar a los mercaderes implica poner el templo patas arriba, generar mal ambiente dentro de la propia Iglesia, distanciarse de lo oficial en ocasiones, ser capaz de luchar por la verdad y por la libertad. No es fácil. Trae enemigos. Pero la pregunta es ¿es de Dios? ¿Desde Dios? ¿Para Dios? Sí la respuesta es sí… no me queda más que ponerme del lado de mi Señor…

Un abrazo fraterno