Te recuerdo que reavives el don de Dios (2Tim 1, 1-8)

La Palabra de hoy, Padre, está llena de mensajes y de advertencias, de signos y de certezas. Me cuentas que la mies es mucha y los obreros somos pocos. Me dices que me envías como cordero en medio de lobos. Me susurras que no vaya solo, que vaya acompañado, en comunidad. Me animas a caminar sin sandalias y a no avergonzarme de dar testimonio. Me recuerdas que no nos has dado un espíritu cobarde sino tremendamente valiente. Pero la frase que más me ha impactado hoy, Padre, es la que encabeza esta entrada: «Reaviva el don de Dios», «reaviva el don de Dios»…
bibl-029.JPG
Creo que la clave de toda la Palabra de hoy está aquí. Lejos de centrarme en el mundo que me rodea, lejos de atormentarme con mis fracasos y bajezas, lejos de pensar que no ganaré la batalla… ¡me recuerdas que me has dado dones! ¡Y me pides que cobren vida, que les dé luz, que los encienda en mi corazón y en mi mente, que los ponga a funcionar ya mismo! Sin esto tal vez no llegaré muy lejos. El camino es duro y la batalla difícil. Los lobos están hambrientos y los corderos somos pocos y débiles. ¡Pero con tus dones… todo toma un cariz diferente! Debo centrarme en ellos, en reconocerlos, en ponerlos al servicio de la comunidad y de mi mismo. Creo que la fidelidad, la fortaleza, la confianza y la alegría son la llave que me llevará a la lucha valiente por vivir según tu voluntad.

¡Gracias Padre por recordarme cuánto me amas y cuánto confías en mi!

Un abrazo fraterno

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *