Una oración para terminar el curso

Hoy hemos terminado la Oración Continua de este curso con Infantil y con 1º de Primaria. Ha sido una oración bonita donde hemos intentado poner delante de Jesús lo mejor del año y los sentimientos de alegría que hemos ido compartiendo todos estos meses a su lado.

  • Como cada día, los niños entraron al oratorio de uno en uno e hicieron un saludo delante del sagrario, antes de sentarse. La música estaba sonando y, en este caso, tras la festividad de Pentecostés, la letra de la canción nos invitaba a ello. Podéis encontrarla en este enlace. Entrar con alegría al lugar donde se van a encontrar con Jesús y con el Espíritu me parece fundamental.
  • Les di la bienvenida y, como siempre, dedicamos unos minutos a compartir la vida de la última semana. Algunos tuvieron Primeras Comuniones, otros hicieron planes con sus planes, otro se hizo una herida. Poner la vida delante de Jesús y compartirla es parte ya de un hacer presente a Jesús en la vida de cada uno. En la comunidad que comparte y escucha, que acoge y cuida al otro, se hace presente Jesús.
  • Luego les pedí que nos pusiéramos los espejos retrovisores. Hicimos un pequeño juego para ello. La idea era mirar atrás y recordar lo vivido en la Oración Continua este pasado curso. Sesiones, momentos, aprendizajes, sentimientos… Les dejé unos minutos en silencio para recordar y luego les repartí papel y lápiz para que cada uno escribiera o dibujara lo que más le había gustado del año. Con eso, daríamos luego gracias al Señor. Y ahí estuvieron unos minutos.
  • Cuando todos lo tuvieron listo, hicimos silencio y nos dispusimos a escuchar la acción de gracias de cada uno. Unos dieron gracias por lo que habían aprendido de Jesús, otros por las canciones que habíamos cantado, otros por el día que usamos PlayMobil para rezar, otros por la ofrenda floral a María en este mes de mayo, otros por el día que utilizamos el agua como símbolo… y así fueron pasando de uno en uno.
  • Yo di gracias también por ellos. Por haber podido compartir esos meses con ellos la oración de cada semana. Y quise despedirme dándoles un abrazo a cada uno. Un abrazo que significa mucho, entre otras cosas la acogida de un Dios que les quiere y les mima.
  • Terminamos con el canto del río que tanto les gusta y rezando el «A tu amparo» a María.

Ojalá el Señor haga crecer en ellos los frutos que este año se han plantado en sus corazones, para que sean felices y buenos con el mundo que les rodea.

Un abrazo fraterno

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