7 – La noche es suave

La noche es suave
y huele a amapolas.
No es oscura ni desafiante,
no da miedo.
La noche es tierna y vergonzosa.
Guarda secretos y tesoros,
esconde verdades.

Cuando te acuestas con ella,
sientes sus pies fríos
y sus manos temblorosas.
Entonces, si la miras,
si la abrazas,
si le permites que entre en calor
y le ofreces el poco calor
que a ti te queda;
entonces, y sólo entonces,
se duerme inocente
hasta la llegada del alba.

6 – Miro mi rostro

Miro mi rostro
en el charco de mi existencia.
Me reconozco.
Respiro aliviado.
No hay peor castigo,
ni precio más alto
a pagar
que aquel que sufre
el que, mirándose en un espejo,
no se encuentra.

Claro que existe el infierno,
y quema.
Abrasa.
Consume.
Llega poco a poco,
decisión a decisión,
opción a opción.
Y cuando te das cuenta de que has llegado…
ya no hay marcha atrás.

Claro que existe el infierno.

5 – Enviados

Enviados,
siendo voz y familia
allí donde nos encontramos.

Enviados,
sin más pretensión
que amar y ser amados
allí donde nos encontramos.

Enviados,
con más sonrisas que miedos,
descalzos los pies
y abiertas las manos;
siendo uno
allí donde nos encontramos.

4 – Doctor, ayuda

¡Doctor, ayuda,
el dolor ha vuelto!

¡Ayuda, doctor,
me muero,
he despertado del sueño!

Píncheme, doctor,
anestésieme.
Enchúfeme de nuevo el suero,
que quiero seguir viviendo sin sobresaltos ni duelo.

¡Y las visitas que se vayan!
¡Qué descansen su esperanza en otros lechos!

¡Que me dejen, doctor,
que me dejen vivir muriendo!

3 – Sólo rozar tu alma

Sólo rozar tu alma
me rompe.
Precioso tesoro,
cima inalcanzable,
selva virgen,
de la que nada sabe google.

No pisar,
dice el cartel.
No pisar,
ni tan siquiera descalzo.

#abrázame. Sin más.

2 – Navegar en cada lágrima

Navegar en cada lágrima,
como capitán sin barco,
un tanto loco,
sin más pretensión
que surcar hasta el infinito las olas.

Descansar en cubierta,
a la intemperie,
sin más tripulación que mi fe;
con la piel curtida,
robustos los brazos,
y las piernas,
y polvo en los pies
secos,
agrietados,
sedientos de océanos pacíficos.

Capitán sin timón,
sólo con catalejo.
Capitán grumete soy.

 

1 – Saborear la oscuridad

Saborear la oscuridad.
Tocar la ausencia.
Sentir la nada.

Ver la luz escaparse entre los dedos
y gritarle al tiempo que se quede,
que no se vaya,
sollozando,
aterrado.

Mirar hacia arriba y verte;
clavar mis ojos en Ti
y pedirte, como un niño encaprichado,
que me des lo que te pido.

Y en ese mirar tuyo,
quieto y silencioso,
verme
y
aprender a amarme.