Carta a José de Calasanz

calasanz1.jpg¡Hola P. José!

Hoy es el día perfecto para escribirte unas líneas. 25 de agosto. La Iglesia entera recuerda tu vida y la Escuela Pía, tu obra, tu familia, tu casa, lo hace de manera especial. Hoy, en casa y en familia, yo también lo he recordado.

Desde que era muy pequeño he oído hablar de ti constantemente. Recuerdo las actividades en el colegio, los juegos, las lecturas, las historias contadas… Recuerdo que, siendo pequeño, decíamos que el P. Severino era Calasanz de viejecito… ¡qué cosas! Severino estará partiéndose de risa a tu lado y repartiendo caramelos a los niños que van uniéndose a la fiesta. Tu aventura con el demonio era, sin duda, la que más éxito tenía por aquel entonces, ¡y la del burro! Fueron años básicos para conocernos. Yo fui adentrándome poco a poco en tu vida y tú fuiste apareciendo poco a poco en la mía. Tú y tus hermanos escolapios hicisteis que el colegio fuera mi casa, mi familia. Así lo vivía entonces y así lo sigo viviendo ahora. Cada segundo en clase con grandes maestros fue purificando Lo Mejor de Mí, sacándolo a la luz. Eso era lo que tú iniciaste y lo que pretendías: que todos los niños pudieran recibir una educación y, con ella, en la escuela, darles herramientas valiosas para ser felices y construir un futuro mejor, más digno, más justo, más sano.

Han pasado los años pero tu imagen sigue siendo de casa, sigue estando en casa, en «la habitación azul» como diría mi hijo Álvaro. Él te dice adiós por las noches sin tener más imagen de ti que alguien con barba rodeado por niños. Pero lo hace con toda su alegría y todo su corazón. Calasanz no es para él una palabra desconocida. Y no lo es porque sigues estando muy presente en mi vida, sigues formando parte de ella, sigues siendo pilar y modelo a seguir de cara a la construcción del Reino de Dios.

Hace ya muchos años que descubrí que Dios me quería educador, me sabía educador, me creaba educador. Hace muchos años que descubrí que, como tú, mi vida debía transcurrir entre niños y jóvenes, en una escuela. Todavía no lo he conseguido. Me falta la voluntad y la determinación de la que tú hiciste gala en los momentos claves. Tal vez tu carácter aragonés fue clave en ello, je, je, je… y mi carácter gallego es una losa, je, je, je… Pero ahí sigo. Intentándolo y perseverando en la dificultad. En eso sí nos parecemos. ¡Cuánto pasará todavía hasta poder pasear por los pasillos de un colegio mirando a los ojos de los chicos a los que les pertenece el futuro y con la responsabilidad de acompañarlos y ayudarlos en un trecho de su camino! No lo sé. A veces Dios surge de la nada. Surgió de la nada en tu vida y desbarató todos tus planes iniciales y te llevó a crear algo diferente, inédito, arriesgado, polémico, provocador. ¿Qué es hoy eso diferente, inédito, arriesgado, polémico y provocador que puede que Dios nos sugiera y nos encomiende? Todavía no lo sé. Nadie ha sido capaz de unir los puntos hacia adelante. Los puntos siempre se unen mirando atrás. Yo tengo esa esperanza.

¡Por cierto! ¿Has visitado ya la web de mi comunidad, de Betania? Nada se puede hacer solo, ¿verdad? ¡Ahí estamos! Nutriéndonos de la Escuela Pía y nutriéndola. Caminando juntos. Trabajando en la misma misión. Afrontando los nuevos retos juntos. ¿Cómo lo ves? ¿Cómo se ve desde fuera? ¿Qué percibes de Betania? ¿Cómo ves a tus escuelas? ¡Échanos una mano! Tú siempre has sido un valiente, un valiente con la máxima confianza en el Padre. Hoy es tiempo de valientes. Hoy es tiempo de decisiones. Hoy es tiempo de asumir riesgos. Hoy estamos en el Génesis y Dios nos llama a crear de nuevo. Y en eso estamos, mejor o peor. Pero ¡cuesta tanto! La pregunta es ¿qué hay que perder? ¿Tanto como seguir parados? Creo que no. La vida es corta. El tiempo limitado. Podemos hacer mucho pero hay que hacerlo YA.

Poco más P. José. Todo cambia y tú permaneces porque no cambiamos tanto en el fondo. «Piedad y letras» sigue siendo un lema tremendamente actual. Gracias por seguir iluminándonos en cada encuentro, en cada convivencia, en cada oración, en cada comunidad, en cada niño. MIENTRAS HAY NIÑOS HAY MISIÓN.

¡Ya hablaremos más otro día! ¡Cuídate que por ahí dicen que hay corriente!

Un abrazo fraterno y muy muy fuerte.

Santi

1 comentario
  1. meli, sch. p.
    meli, sch. p. Dice:

    Santi:
    me encantó tu carta, y percibirte tan escolapio!!! Verdaderamente sintió que Calasanz es un PADRE, de los que hoy nos hacen falata a todos, me alegra también que s elo trasmitas a tu Hijo, Calasanz estará sonrendo en el cielo… al ver que sus hijos, todos lo recuerdan-!

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