Tampoco me creí digno de venir personalmente (Lucas 7, 1-10)

Hoy es muy tarde y llevo varios días sin escribir pero este septiembre está viniendo con muchas cosas: comienzos de curso, vacaciones, niños, proyectos…

Hoy compartía en comunidad esta lectura y me quedaba con la gran humildad de este centurión. Una humildad qe le permite ir a Jesús, salir a su encuentro. Es una humildad verdadera digna de er observada. Él no era un hombre cualquiera. Era romano. Era centurión. Era un hombre que ejercía la autoridad. Y no era judío. Esa capacidad para abaarse, hacerse pequeño, quitarse importancia, sentir queno hace más de lo que debe, amigo de judíos y preocupado por sus siervos es lo que le permite llegar a Jesús. No le conoce demasiado. No sabe muy bien quién es. Pero decide presentarse así, pequeño.

Es una gran lección para mi, siempre deseoso de reconocimiento, de atención, de protagonismo… Tomo nota.

Un abrazo fraterno

1 comentario
  1. Comunidad San Pablo
    Comunidad San Pablo Dice:

    Amen. El Espíritu del Señor está en vos. Tu reflexión me dió luz. Escuche esta noche en el grupo de oración, con relación a esta lectura, discernimientos sobre fe, fe y más fe…, pero ninguna rescató la humillación, la humildad del centurión. Por eso destaco tu última línea: Es una gran lección para mi, siempre deseoso de reconocimiento, de atención, de protagonismo…, por la luz.
    Mi abrazo en Cristo,
    Claudio

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