… y continuó su camino (Lc 4, 16-30)

Pese al griterío histérico, pese a la crítica destructiva, pese a la manipulación absoluta, pese a los saboteadores… Jesús continuó su camino abriéndose paso entre ellos. Me ha gustado que mis hermanos de comunidad, en la oración de hoy, se hayan centrado en esta última frase del Evangelio. Porque la actitud de Jesús, sin duda, interpela y enseña.
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En la vida cotidiana, en el día a día, es difícil abrirse paso. No siempre uno es capaz de apartar de su camino aquello que lo estorba, de proponer algo diferente en una sociedad que tiende a igualar, de ser valiente para obviar a personas que van a destruir por encima de cualquier cosa. A mi me entra el miedo a confrontación real, me entra pánico a sufrir y que me hagan daño y, lo más, me entra terror de ser rechazado. Yo, creo, me pondría a dialogar con la jauría y haría de mi extraña diplomacia, de mi huida de la confrontación, una virtud.

Y tampoco es sencillo continuar el camino cuando todo lo tienes en contra, cuando aquellos que te conocen, aquellos que han vivido contigo y saben quién eres te desprecian y te hacen la vida imposible. Es necesario tener todo muy claro y sentir muy adentro la fuerza del Espíritu. A veces sí, a veces no… Complicado sin duda. Cruz. Dolor.

Un día más el Maestro enseña. Pero la puerta es estrecha… tremendamente estrecha…

Un abrazo fraterno

1 comentario
  1. Noe
    Noe Dice:

    Gracias, gracias, gracias.
    Tus palabras me invitan a la reflexión…Porque no me resulta fácil, más bien todo lo contrario, seguir caminando en un «mundillo» en el que parece que todo se haya puesto en contra.
    Gracias, de verdad…¡¡sol!!.
    Noe

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