Mi paz os doy (Jn 14, 27-31a)

¡Cuántas veces he escuchado eso de «cuando nos damos la paz en la Eucaristía, es la paz de Jesús la que nos estamos deseando»! Lo que no acabo de tener tan claro es que tengamos claro, yo entre ellos, qué es eso de «la paz de Jesús». Lo que creo que el Señor viene a decirme es que «la paz de Jesús» irradia de dentro hacia afuera, proviene de un estado interior y provoca una reacción en el exterior… Jesús es capaz de generar paz porque Él está en paz… Difícil trabajar por la paz en mi familia, en mi trabajo, en mi ciudad, en el mundo, etc. si antes no me he preocupado de terminar con las guerras fraticidas que tienen lugar en mi corazón, en mi mente, en mi voluntad, en mi espíritu.
lapaz.jpg
Creo que para llegar a la «paz de Jesús» hay que escuchar mucho a Jesús. Creo que hay que descubrir quién soy. Creo que tengo que ser valiente ¡y amarme! Creo que debo reconciliarme conmigo mismo. Creo que debo descubrir para qué y para quién Dios me ha creado, mi vocación, y llevarlo a cabo. Creo que debo ser fiel a lo que creo y luchar por ellos asumiendo las consecuencias, con miedo pero con determinación.

La «paz de Jesús resucitado» no es algo trivial que se consiga con un chasquido de dedos. Es una conquista.

Un abrazo fraterno

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *