Ni extranjero ni forastero… #morada

Imaginémonos, en el contexto actual del mundo, con más de 65 millones de refugiados, que a cada uno, cara a cara, le dijéramos: «ya no eres extranjero, ni forastero; sino ciudadano y miembro de mi familia, de mi pueblo». Es verdad que sin haber experimentado esto, se hace difícil empatizar pero… ¿nos lo podemos imaginar, aunque sea un poquito?

El Señor me dice eso hoy a mí, que soy un pobre «refugiado» que busca cobijo, que intenta huir de su propia oscuridad, que camina hacia una «tierra» mejor, al que a veces el camino se le hace insoportable, cuyas fuerzas flaquean tantas veces… A mí, tan pequeño, tan insignificante… A mí el Señor me inserta en su familia y me llama a seguir construyéndola activamente. No es un refugio pasajero ni temporal, ni caritativo.

Estoy llamado a ser morada de Dios, a que Dios me habite. Quiero decir SÍ y que la estancia sea de su agrado.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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