Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor (Dn 3,57-61)

El cántico de Daniel me trae inevitablemente a la mente y al corazón la pequeña capilla de la casa de los Escolapios en Cercedilla. Allí rezábamos catequistas y monitores cada mañana en las semanas de campamentos, colonias, convivencias… Allí compartíamos la lectura del diurnal y poníamos el día en manos del Padre. Y el canto de Daniel era rezado un día a la semana, normalmente a dos coros. El cántico es una preciosidad.

Uno no tiene más que mirar a su alrededor y comprobar que todo forma parte de lo creado y que el creador merece alabanza. En medio de nuestras ceremonias de entrega de los Óscars, los premios MTV, los Goya, los Pulitzer, etc. qué menos que alabar al Padre por su magnífica obra. Que cada uno lo haga como quiera. Unos más consciente y otros más inconscientemente pero… demos alabanza. Cuidando lo creado. Amando todo lo creado. Protegiéndolo. Valorándolo. Disfrutándolo. Completándolo.

Un abrazo fraterno

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