Se le cumplió el tiempo del parto (Lc 1,57-66)

Me ilumina enormemente la Palabra de hoy. Tal vez también a mi me ha llegado el tiempo del parto. Esta va a ser mi Navidad. Lo que Dios había gestado en mi, y sigue gestando, empieza a empujar con fuerza queriendo salir. No sé si ya he roto aguas o sólo estoy en los días previos, cuando las contracciones empiezan a dar buenos meneos. Lo que parece claro es que empiezo a sentir que es momento de dar a luz, de parir a la luz de Dios que llevo en mi.

Un parto es doloroso pero, a la vez, la mayor experiencia de creación que Dios ha podido regalar a los hombres. Parir es romperte, vaciarte, entregarte, es perder y ganar, es multiplicar.

Esta es mi Navidad. Atento al rumor de los vientos que llegan con el Cristo que nace. Pobre. Temeroso. A flor de piel. A la escucha. Lleno de Dios.

Un abrazo fraterno

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