Entradas

Parábolas que hablan de ti (Mt 21,33-43.45-46)

Una de las claves de las parábolas de Jesús se encuentra casi al final del pasaje de hoy:


Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.


Y es que las parábola hablan de ti. Jesús no las usó tanto, como se suele decir, para que los pobres y los analfabetos y la gente sencilla entendiera el mensaje a través de un cuentecillo. No es esa la razón. Las parábola narran a Dios, narran la buena noticia de un Reino que irrumpe en tu vida de una manera misteriosa y, a la vez, desestabilizadora. Las parábolas te llevan a dar respuesta, te involucran vitalmente… porque sus personajes somos tú, yo, cada uno. Si tras leer una parábola, te quedas tranquilo, la asumes sin más, no provoca ningún vuelco en el corazón, ni te interpela o te incomoda… es que no has entendido nada.

La de hoy es clara: ¿Cuál es nuestra respuesta ante el Hijo que se nos envía y que está presente en nuestra vida, aquí y ahora? ¿Lo desechamos? ¿Qué frutos da nuestra vida? ¿Qué cambiamos a nuestro alrededor? ¿Cómo cambiamos nosotros? ¿Nos parecemos más al Cristo o cada vez menos?

Sí, son preguntas para ti. Deja que te incomoden. Y responde.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Es tiempo de consultar al Señor… (Os 10, 1-3.7-8.12)

… hasta que venga y llueva sobre vosotros.

Así acaba la Palabra que el señor me dirige hoy a través del profeta Oseas. Es tiempo de consultar… Es tiempo de consultar… No parece tiempo para producir, ni para fructificar. No parece tiempo para pelear ni para luchar. Siento que es así. Es tiempo de consultar…

El sábado por la mañana me juntaré con toda mi comunidad para pasar dos días de retiro juntos en una casita en la sierra de Madrid. Es tiempo de consultar. Es tiempo de orar. Es tiempo de escuchar. Ojalá escuche porque lo cierto es estos tiempos me incomodan. Me siento raro. No sé qué hacer, para dónde ir, en qué gastar mis fuerzas. No tengo claro a qué se me llama, dónde se me requiere.

Es tiempo de consultar al Señor y esperar que su agua empape, me empape, nos empape. Esto es lo que toca vivir ahora y de lo bien que lo haga dependerá cómo empiece el tiempo próximo.

Un abrazo fraterno