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Fidelidad… esa virtud trasnochada (Salmo 99)

FIDELIDAD

Es una de la palabras del idioma castellano que más me gustan. No tanto por su sonoridad o construcción sino por aquello que representa, aquello que sugiere, aquello que expresa.

best-friendFIDELIDAD. Dios es fiel, dice el salmo. Está. Cumple su promesa de amor, siempre. Es leal. No se muda. No desaparece. Lo tengo siempre a mi lado. Protegiéndome. Queriéndome. Salvándome. Iluminándome. Acompañándome. Fortaleciéndome. Eso me hace más fuerte.

¿Y yo? ¿Soy fiel? ¿Fiel a Dios? ¿Fiel a mi mismo? Lucho por ello. Creo que, pese a mis bandazos, a mi pecado, a mis traiciones… intento ser fiel. Fiel y leal también a la Iglesia.

Parece una tontería pero creo que es algo que no es muy común hoy en día, ni siquiera entre los hermanos de fe. Asisto horrorizado en twitter a ataques, insultos, desprecios, chanzas, mofas entre nosotros… Siento vergüenza ajena y me apena enormemente. Nos debemos fidelidad unos a otros. Fidelidad, respeto, amor.

Hoy comienzan tres proyectos que requerirán la fidelidad del Señor y la mía propia: Comienzo a impartir una pequeña materia en la Universidad de Comillas (#livingcomillas), tengo la entrevista con la más que probable directora de mi proyecto universitario y damos salida a la creación de unos nuevos estatutos para la nueva Fraternidad Provincial de los Escolapios. Cuento con el mejor consejero, con el mejor guardián.

Un abrazo fraterno

El Señor me sostiene (Salmo 3)

Ayer domingo ya nos encontramos con unas lecturas tremendas. Yo las escuché como dirigidas a mi, como casi siempre. Ayer especialmente. Y hoy volvemos. Resuena y resuena este «el Señor me sostiene» del salmo. Con un David en problemas en la primera lectura, arrinconado y cuestionado por parte de los suyos, y con un poseido al que Jesús devuelve a la vida como quien dice.

El Señor me sostiene. Aunque parezca que el mundo me arrincona. Aunque parezca que no voy a dar más. Aunque parezca que mi vida la manejan muchos «espíritus»: el tiempo, el trabajo, el cansancio, los contratiempos del día a día… El Señor me sostiene. Lo creo firmemente.

A veces me paro y me comería el mundo y llevaría a cabo mis más ilusionantes proyectos. Al momento me entran todos los miedos del mundo y me cuestiono y pongo en duda mi determinación y le doy un aire de irresponsabilidad. Pero al momento me pregunto: ¿es el miedo el que me hace pensar esto o la sana prudencia? ¿Sí o no? ¿Qué hacer? Y me carcome este dudar… Supongo que es parte de la lucha.

La clave la daba ayer S. Pablo: AMOR. Y que venga lo que Dios quiera. Él conoce a quien ha elegido y a ése lo sostiene.

Un abrazo fraterno

Él es mi auxilio y mi escudo (Sal 32)

En la línea de mis sentimientos de estos días recibo hoy con gozo el salmo 32. Ese final lleno de confianza en el Padre y en sus proyectos me anima a buscar la verdad de mi vida y a no tener miedo de apostar por aquello qu discierna «de Dios para mi». Sé que toda mi fuerza radica en Él y que mi vida está en sus manos. No porque Él la manoje a su antojo sino porque la sostiene en las consecuencias de mi libertad.

Estamos ya en la semana de Navidad y la espero con ganas. El domingo ya está en el horizonte. Tengo ganas de ir a Coruña con los míos.

Un abrazo fraterno

Contad a los pueblos sus maravillas (Sal 95)

Hoy quiero dar gracias y contar las maravillas que Dios ha hecho conmigo. No todo el mundo es consciente de que mucho de lo sentido la semana pasada es en mi un gran logro. Vivir y degustar mi soledad era algo inimaginable hace algunos meses. Cierto es que ha sido el trabajo personal y el empuje y la vivencia comunitaria la que me ha hecho crecer en este aspecto pero, evidentemente, tanto mi comunidad como yo somos meros instrumentos de la luz del Padre. Fue Él quien abrió caminos, quien inspiró proyectos, quien cimentó las bases y acompañó procesos.

Hoy me veo en el espejo y, aunque descubro mucho de lo que queda por hacer, soy capaz de reconocer las maravillas del Señor.

Un abrazo fraterno

esbelo

Invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos… (Lc 14, 12-14)

plataforma_empresarial_ima1Cuando llega una Palabra como ésta me estremezco por dentro y me cuestiono tanto, tanto… Me da la sensación de que, en parte, seguimos frenándonos y calculando riesgos… que no nos acabamos de dar del todo y que no acabamos de hacer vida el Evangelio de Jesús. Y me da miedo. Me da miedo morirme siendo un mediocre, un temeroso, un apocado. No quiero ser sólo un cristiano formado, alguien que habla bien y que maneja con soltura ciertas aspectos de su fe. No quiero ser un cristiano cumplidor ni uno que se conforma con colaborar o gastar parte de su tiempo en aquello que ha decidido hacer. Me da miedo.

Cuando leo esta Palabra sigo teniendo la terrible (y digo terrible porque es una sensación fuerte, dura y brutal… apasionada y honda) sensación de que no hay tanto tiempo y de que, si se deja escapar, no volverá. Sigo teniendo mil ideas, mil proyectos… Sigo teniendo ganas de meterme aquí y allá y de ayudar en lo que se pueda. Y hoy por hoy creo que estoy haciendo nada o muy poco. Y escucho a mi comunidad y a los que me quieren y me conocen pero… ayyyy… no me sirve, no me sirve para calmar la quemazón.

No necesito esta Palabra Padre.. ¿o sí? Dame luz. Y valentía.

Un abrazo fraterno

Ningún profeta es bien mirado en su tierra (Lc 4, 16-30)

Bajo las notas del «Nada de turbe» de Taizé comienzo mi oración de hoy con el ánimo de quién empieza un nuevo curso. Y es que para aquellos cuya misión se desarrolla en buena parte con estudiantes, jóvenes, niños, colegios, profesores, etc. comenzar septiembre es COMENZAR de nuevo. Igual que pasa con el Año Nuevo, uno mira el nuevo curso con ilusiones y aspiraciones renovadas, con nuevos proyectos o, al menos, nuevas inquietudes.

A mi comunidad le pasa algo parecido. Es curioso porque siempre hemos entendido que los constructores del Reino no nos podíamos acoger al convenio de la construcción y cerrar en agosto y nosotros… no cerramos por vacaciones. Pero inevitablemente septiembre nos vuelve a reunir a todos y nos presenta un nuevo tramo del camino.

Leyendo el Evangelio de hoy me estremezco porque sé que es Palabra justa para la comunidad, hoy, día de comienzo. El Espíritu está sobre nosotros. Somos ungidos. Somos enviados para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor. Es un «recordarnos» para qué existimos y lo importante y lo urgente de la causa. Y, además, vemos a un Jesús que proclama la verdad alrededor de aquellos con los que creció, alrededor de aquellos con los que empezó a caminar en la fe, alrededor de sus vecinos, conocidos, maestros, familiares… Y vemos que esa verdad no cala, no es aceptada, no les sirve… posiblemente porque venía del propio Jesús. Pudieron más los prejuicios que la verdad. Y no puedo dejar de recordar la bonita conversación con Felipe el pasado sábado. Para mi esta Palabra, es Palabra para todos hoy. No lo considero casualidad sino una caricia del Dios que nos ha unido y que nos está enviando. Ningún profeta es bien mirado en su tierra…

Ojalá, como dice hoy también Pablo en Corintios, nos sigamos presentando débiles y temblando de miedo ante aquello y aquellos a quiénes se nos envía. Eso será la garantía de que será Dios quien actúe a través nuestra.

Poco más por hoy. Mañana tengo un examen al que considero oportunidad privilegiada para irme cargando de motivación y fuerza. Voy preparado. Ojalá los frutos sean los que espero.

Un abrazo fraterno

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento (Sal 109)

Hoy he ido al hospital a conocer a mi primer sobrino, Diego. Nació ayer, al mediodía, cuando empieza a apretar el hambre. Inevitablemente, al leer el salmo de hoy he pensado en él. Son cosas muy hermosas las que el Señor le dice hoy a Diego y, por añadidura, a todos nosotros: «eres príncipe, sacerdote eterno… Yo te engendré…».

Diego es querido de Dios, querido por Dios. Fruto del amor de sus padres y testimonio de que el amor es creador, traspasa los límites, desborda los proyectos. Mi oración de hoy es Diego, príncipe llamado a servir, a amar, a ser, a partirse, a compartirse, a ser feliz. Ojalá que nunca se olvide del salmo que hoy el Padre le dedica tan amorosamente…

 

Un abrazo fraterno