Entradas

¿Por qué nos ha venido encima todo esto? (Jc 6,11-24a)

Hcae poco tenía con mi madre una conversación acerca de si era lícito quejarse a Dios y decirle lo injustas que eran muchas situaciones. Mi madre sostenía que no se podía clamar a Dios de esa manera, pidiéndole cuentas por tantas y tantas injusticias; no se le dice eso a Dios. Yo le expresaba que, desde el amor que le tengo, en confianza, hay momentos en que es legítimo elevar una queja al Padre cuando las situaciones son tan… dramáticas, tan… desalentadoras para muchas personas.

En la palabra del AT de hoy vemos una conversación plena de confianza. Y hay un POR QUÉ. Porque no entiende. Porque no ve. Porque no acepta. Porque no comprende. Porque no le cuadra… por lo que sea. Pero estoy seguro que Dios también entiende nuestras quejas. Y sae responderlas.

Un abrazo fraterno

¡Filtráis el mosquito y os tragáis el camello! (Mt 23, 23-26)

Es tal vez lo más fácil para acabar con la justicia: filtrar un mosquito y tragarse un camello. Y pasados veinte siglos de esta frase de Jesús todavía seguimos teniendo casos todos los días en los que ésto está a la orden del día.

La injusticia es, tal vez, el origen de muchos de los males del mundo. Y, además, daña terriblemente a las personas. Cuando se comete algo injusto sobre uno la herida es grande y las consecuencias imprevisibles.

Yo, muchas veces, soy muy dado a filtrar mosquitos… y no me gusto. Y a veces también me trago camellos. Y tampoco me gusto. Es más, seguramente uno filtra mosquitos para no sentirse mal por los camellos que se está tragando. Así mantenemos nuestra imagen de «cumplidores del bien» y santas Pascuas…

Un abrazo fraterno

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá (Lc 12, 39-48)

esclavo.gifEs de justicia no tratar a todos igual. Dios es misericordioso y ¡justo! No puede tratarnos a todos igual. No nos exige a todos lo mismo.

 Ésto que es para muchos una gran excusa para siempre echar balones fuera y condenar a aquellos que según ellos están por encima, para mi es una tremenda interpelación. No me considero mejor que nadie, ni más que nadie, ni más seguidor que nadie. Pero sí soy consciente de los dones recibidos. Soy consciente del uso que les doy. Soy consciente de que mucho se me ha dado: desde una familia, estudios, dinero y medios suficientes, posibilidades de crecimiento personal, el don de la confianza, el de la fortaleza, el de la alegría, el de la fidelidad, una mente cualificada, un cuerpo completo, una conciencia trabajada…

San Pablo dice en la primera lectura que quien se entrega a Dios de verdad y se libera… pasa a ser ESCLAVO de la justicia. ¡Qué fuerte! Toda la vida luchando por ser libre para acabar siendo esclavo… ¡Pero qué brutal! No sé muy bien cómo expresarlo pero siento qué significa. Me queda por llegar ahí. Pero voy creciendo en ello. Porque hay pasos que ya no tienen marcha atrás, ni pueden tenerla.

 Un abrazo fraterno