Adviento 2013 – #Microrrelato día 15

Colgué el teléfono y una tenue palidez invadió mi rostro. La noticia me pilló por sorpresa. Me habían elegido a mí para dar el tradicional Mensaje de Navidad que su Majestad el Rey solía hacer todas las Nochebuenas… Parece que se decidió sortear entre todos los españoles y me había tocado… Yo, mensajero…

Entonces me acordé de lo que siempre decía mi madre, gran pintora: «El marco nunca debe quitarle protagonismo a la pintura. Más bien todo lo contrario: que su arrolladora sencillez realce el mensaje del creador.» He ahí el reto: ser el mensajero de un Dios pequeño, pobre, en pañales… de un Dios que viene a salvarnos a todos.

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