Estás invitado. Estás invitada. (Is 25,6-10a) – Miércoles I #Adviento

Eso de que te inviten a un festín de manjares suculentos, de vinos de solera, no sucede todos los días. No sé a ti pero a mí, como mucho, me han invitado a una boda y eso es lo más parecido a un festín de esas características.

Dios te invita a uno: el gran festín del Reino. ¿Qué me sugiere a mí?

  • El festín siempre es fiesta. Porque hay mucho que celebrar. Tenemos un Padre que, como dice el salmo de hoy, nos cuida, nos guía, nos ilumina y nos ama.
  • El festín siempre es exceso. Es difícil ponerle límites al amor de Dios. Excede con mucho nuestra idea de amar sin medida. ¡Qué pasada!
  • El festín siempre es en compañía. A Dios nunca se llega solo. Dios mismo es comunidad. La felicidad tiene rostros. La felicidad está en Él y en el prójimo. La salvación es de todo. No es mérito mío.
  • El festín siempre es gozo. Porque la vida es un regalo y pese a pandemias, oscuridades, desazones, inquietudes, pérdidas, dolor y desencuentros… hay que encontrar el sabor, paladear, saborear y degustar cada segundo regalado.

Ven Jesús. Ven y llévame de la mano a ese festín que me has preparado. Tú, que naciste en Belén («Casa del Pan»), sabes bien lo que necesito, sabes bien de mi hambruna.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Llenarse de alegría en el Espíritu (Lc 10,21-24) – Martes I #Adviento

Qué bonito: lleno de alegría en el Espíritu. Eso nos dice hoy la Palabra sobre Jesús. Esa alegría le permite hablar de su Padre y del amor por los pequeños, por los sencillos, por los frágiles.

La alegría no viene de las circunstancias. No viene de fuera. Es un regalo, no una consecuencia de un entorno favorable. ¿La clave para que acontezca? Dejarse habitar por el Espíritu.

El Espíritu siempre está pero a veces no le dejo aire para que prenda su llama. Con mis preocupaciones, el ruido que permito en mi vida, mi egoísmo, mi necesidad de protagonismo, a veces, ahogo esa alegría profunda y permito que la tristeza y la desesperanza gane terreno.

Ven Jesús. Ven a mi vida y trae contigo la alegría profunda que necesito.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Dejaron las redes (Mt 4,18-22) – Lunes I #Adviento

Qué pocas cosas dejo por ti, Jesús. Cómo me cuesta, por ejemplo, dejar «mis redes», mis labores, mis trabajos… para dedicarte una rato de conversación en la oración. El tiempo… siempre es la excusa perfecta. Las mil y una cosas que hay que hacer… Las mil y una redes que hay que tejer…

Tú quieres tiempo para ti y yo quiero dártelo en este Adviento. Quiero comprometerme a ello. ¿Cómo sino celebraré tu llegada? ¿Cómo sino acoger con alegría tu presencia, si no estoy dispuesto a ir a verte, a recibirte, a postrarme ante Ti?

Ven Jesús. Ven. Te necesito.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Lunes IV Adviento 2019 (Mal 3,1-4.23-24)

Mensajeros de Dios. Personas que anuncian su presencia. Hombres y mujeres que, alguna vez, se han cruzado en nuestro camino y nos han hablado de Dios, de su amor inagotable por nosotros.

La Navidad es también el tiempo de los mensajeros, de aquellos que, en la oscuridad, en el desierto, en la cotidiana rutina, vienen a nosotros y nos anuncian la llegada de alguien que viene para salvarnos. Su manera de anunciarlo difiere. Hay quienes lo anuncian con su honda alegría. Otros con su ternura. Hay quienes tienen el don de la palabra y nos hablan de Él, removiendo nuestro corazón. Algunos lo anuncian con su dedicación y entrega a los más pobres. Están los que cuidan a los ancianos, los que acompañan a los jóvenes desdichados, a los descartados de la Tierra. Y los que llegan con esperanza en los momentos de mayor oscuridad personal.

Benditos sean Señor todos los mensajeros que te trajeron a mi vida, que me hablaron de ti, que me lanzaron a buscarte. Benditos sean.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Miércoles II Adviento 2019 (Is 40,25-31)

Hay cansancios y cansancios. A veces no los distinguimos. Nos sentimos agotados, sin fuerzas. Se escapan las fuerzas y pesa la tarea del día a día. La mente se embota. Llega el estrés. Y todo se hace oscuro.

Es el cansancio que recoge las dudas. Es el cansancio que aleja de Dios. Es el cansancio que cuestiona la vida del que se entrega pensando que sus fuerzas son suficientes.

Y es en el Señor, nuestro Dios, donde encontramos reposo. Él nos sostiene y repara nuestras maltrechadas fuerzas. Cura nuestras heridas y nos insufla ánimo y energía. Él nos provee de la esperanza necesaria para seguir levantándonos un día tras otro.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Domingo II Adviento 2019 (Lc 1.26-38) #Inmaculada

María conoció una vida en plenitud.

A veces buscamos la felicidad y la plenitud en lugares donde no están. Y nos frustramos. Pensamos que en la comodidad, el bienestar, el éxito, los estudios, un buen trabajo, la holgura económica, la diversión… encontraremos eso que nos llene. Y no suele pasar.

María nos descubre que la felicidad está en responder a las grandes preguntas de la vida, en afrontar con confianza lo que viene, en estar disponible para otros, en plantear una vida en el alambre, pero llena de amor.

Otros te intentarán convencer de lo contrario: escapa de las grandes preguntas, evita consecuencias, busca la poltrona, piensa en ti mismo sobre todo y en tu paz interior, y no te quedes sin nada que experimentar o probar.

Cuando uno necesita del puenting, los deportes de riesgo, el paintball, de viajes a lugares exóticos, incluso de violencia y pequeñas revoluciones… es porque el corazón está seco y no está encontrando la fuente de la que mana el agua que sacia toda sed.

Mira a María y, desde ella, a Dios. Y ya verás.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Jueves I Adviento 2019 (Mt 7,21.24-27))

Los cimientos no suelen estar a la vista. Pero lo sostienen todo. Ya lo decía El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos». Y muchas veces lo olvidamos e intentamos siempre hacernos ver, practicar el postureo, propaganda engañabobos de uno mismo y de lo que hace.

¿Sobre qué se asienta mi vida? ¿Cuáles son mis certezas? ¿Y mis deseos más profundos? ¿Qué hay de la fe? ¿En qué Dios creo? ¿Cuáles son mis anhelos y expectativas? Cimientos. Para que cuando lleguen los vientos, no se me venga todo abajo.

No es tan difícil. He sido testigo de grandes proyectos, que parecían solidos, y que se han desplomado como azucarillos cuando la vida ha apretado. Por eso, ayúdame Señor, sé tú mi roca, mi muralla, mi fortaleza, mi cimiento. Y mi vida estará a salvo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Miércoles I Adviento 2019 (Is 25,6-10a)

No seamos cutres. Con el corazón, digo. Dios no lo es. Dios es sobreadundante, derrochador, espléndido cuando se trata de regalarse, de donarse, de amarnos.

Nos invita a una mesa donde no falta de nada, donde todos nuestros sentidos se sacian y donde nuestra sed y nuestro hambre quedan calmados. Una mesa bien puesta, preparada con cariño, que no con lujo.

No seamos cutres. Con el corazón, digo. Aceptemos. ¿O el orgullo nos puede? ¿O no nos sentimos merecedores? ¿O no queremos ceder protagonismo? ¿O es que te crees el anfitrión de algo?

¿La mesa? Bonita. ¿Comida? Deliciosa. Y la compañía real de los otros, y de nuestras miserias, y de nuestras pobrezas, y de nuestros pobres, y de las necesidades tuyas y mías. Todos y todo. Hasta que quedemos saciados.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Martes I Adviento 2019 (Lc 10,21-24)

¿Alguna vez has pensado todo lo que has visto y oído y aprendido a lo largo de tu vida? ¿Alguna vez has pensado en la bendición que ha supuesto para tu vida que alguien te hablara de Jesús en la infancia, en tu adolescencia, en tu juventud, en tu adultez?

¿Alguna vez has dado gracias por las personas que te han enseñado, por los retiros espirituales a los que has asistido, por las Pascuas que has celebrado, por las experiencias que otros montaron y que tú disfrustaste y que te han ido configurando?

Bendito sea yo, Padre, por todo eso, por las oportunidades que he tenido de conocerte, de verte, de escucharte, gracias a otros. Bendito sea yo, Padre, porque otros no han podido.

Nunca dejes de enviar a mi lado a personas que sean testimonio tuyo para mi vida.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Lunes I Adviento 2019 (Mt 8,5-11)

Se acercó a Jesús con confianza.
Reconoció en Jesús al Señor.
Depositó en Él su confianza y su esperanza.
Y puso a sus pies la necesidad de otro.

Pidió por su criado, pequeño a su lado.
Salió de sí por él, pese a las habladurías.
Se despojó de su dignidad y autoridad.
Y conociendo sus dolencias, rogó por su curación.

Y yo hoy…

¿Me acerco a Jesús con confianza?
¿Reconozco en Él al Señor?
¿Deposito en Él mi confianza y mi esperanza?

¿Qué otros, a mi alrededor, están sufriendo? ¿Quiénes están dolidos? ¿Quiénes enfermos? ¿Quiénes necesitan a Jesús en sus vidas?

Quiero ser mediador, como el centurión, para acercar a Jesús a la vida de tantos que le necesitan.

Un abrazo fraterno – @scasanovam