El viento sopla donde quiere (Juan 3,1-8)

Tenemos que asumir que no controlamos demasiado de nuestras vidas. La sociedad en la que vivimos intenta una vez tras otra convencernos de que es así, de que nuestras seguridades, conocimientos, capacidades económicas… nos dan la certeza de controlar nuestras vidas pero, al final, no es tanto lo que está bajo el poder de nuestra decisión.

El viente sopla donde quiere y es mejor tener el espíritu curtido. Esa es la seguridad que yo quiero: estar listo para lo que venga, capaz de afrontar aquello que se me pida, consciente de asumir lo que considere oportuno.

Recuerdo con agrado la segunda peli de Narnia en la que sólo la pequeña es capaz de ver a Aslan, de intuir un camino en el precipicio. Sólo ella es capaz de verlo porque sólo ella quiere verlo, sólo ella sabe que sin él todas las luchas se tornan en complicadas. Con él todo es diferente. En su abrazo encuentro paz y soy capaz de muy altas cotas. Quiero nacer, en esta Pascua, de nuevo. Quiero seguir poniendo mi vida a su luz. Sé que es el mejor camino hacia la felicidad.

Un abrazo fraterno

1 comentario
  1. Analía
    Analía Dice:

    Gracias Santi, por tu compartida de HOY.
    Me he levantado muy temprano hoy, estaba con insomnio; y tenía ganas de escribir.
    Aprovechar el silencio de la madrugada fue invitación a leer la Palabra de hoy, y a rezar. Qué lecturas más lindas!
    Especial resonancia me ha hecho el salmo hoy, pero también esto: «el viento sopla donde quiere».

    Cuando ví desde mi blog, tu título de la entrada, me vine rápido para acá. Con el corazón en «sintonía», rezo por tu vida y los proyectos que se van abriendo nuevos.

    Abrazo desde este lado!

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