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Lunes IV Adviento 2019 (Mal 3,1-4.23-24)

Mensajeros de Dios. Personas que anuncian su presencia. Hombres y mujeres que, alguna vez, se han cruzado en nuestro camino y nos han hablado de Dios, de su amor inagotable por nosotros.

La Navidad es también el tiempo de los mensajeros, de aquellos que, en la oscuridad, en el desierto, en la cotidiana rutina, vienen a nosotros y nos anuncian la llegada de alguien que viene para salvarnos. Su manera de anunciarlo difiere. Hay quienes lo anuncian con su honda alegría. Otros con su ternura. Hay quienes tienen el don de la palabra y nos hablan de Él, removiendo nuestro corazón. Algunos lo anuncian con su dedicación y entrega a los más pobres. Están los que cuidan a los ancianos, los que acompañan a los jóvenes desdichados, a los descartados de la Tierra. Y los que llegan con esperanza en los momentos de mayor oscuridad personal.

Benditos sean Señor todos los mensajeros que te trajeron a mi vida, que me hablaron de ti, que me lanzaron a buscarte. Benditos sean.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Perdiendo followers… (Lc 4,16-30)

Hoy en día asusta ese de perder followers o seguidores. Todo el mundo hace lo posible por sumar cada día más. Y si se tiene uno que desnudar, se desnuda. Y si tiene uno que cantar, pues canta. Y si tiene una que raparse la cabeza, pues se la rapa. El caso es que a uno le sigan a toda costa.

Jesús necesita unas clases. Se le ocurre ir un día a su tierra, a su pueblo. ¡Qué contenta estaría su madre y su familia! ¡Pues va y la lía! No se le ocurre otra cosa que decir que la Palabra de Dios se hace realidad en Él. Adiós followers. Casi lo linchan. Y porque no había twitter de aquella…

El caso es que tenemos que preguntarnos para qué es nuestra vida, qué anunciamos con ella. ¿Cómo pasamos este tiempo que se nos ha regalado? Tal vez de esa decisión depende el número de seguidores que tengamos… Pero hay veces que a mayor apuesta, y a mayor amor, mayor es el rechazo. Piénsalo y opta.

Un abrazo fuerte – @scasanovam

Zasca de San Pablo (1 Cor 1,17-25)

«No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio,
y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.»

 

Vaya frase de San Pablo, para ser la primera de la lectura que hoy nos propone la Iglesia. Vaya zasca para algunos, a los que parece sólo preocuparles cuántos se bautizan, cuántos hacen la Primera Comunión, cuántos se confirman, cuántos se casan… y que convierten parroquias, capillas, colegios… en máquinas sacramentales sin que haya habido un gran trabajo para que la semilla evangélica pueda ir creciendo de otra manera.

La Iglesia necesita buscar la manera de ANUNCIAR al CRISTO CRUCIFICADO Y RESUCITADO en la España de hoy, en la Europa de hoy, en la América de hoy, etc. Necesitamos comunidades vivas, reales, donde las personas descubran la fraternidad, la comunión de sus vidas, la acción de Jesús entre nosotros, la fuerza de una oración sincera y conectada con la vida. Necesitamos preparar terrenos que ahora mismo están áridos o llenos de vegetación salvaje y en los que es difícil que entre la luz o que germine la semilla. Empeñarse en seguir funcionando como siempre, cambiando sólo un poco los materiales y los tonos… es insuficiente.

Hemos convertido los sacramentos en sacraMIENTOs porque, al contrario de S. Pablo, por bautizar nos hemos olvidado de anunciar.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

 

Hay anuncios que sí valen la pena (Lucas 1,26-38)

Prefiero no darle rienda suelta al comentario del Evangelio de hoy. Demasiado atrevido. Prefiero callar y contemplar. Contemplar uno de los momentos, sino el que más, de mayor intimidad de Dios con el hombre. Una mezcla de temor, alegría, confianza mutua, incertidumbre, gracia de Dios… María. María es la protagonista.

Buscando iconografía del momento me he encontrado con multitud de representaciones pictóricas y escultóricas, algunas de ellas muy conocidas. Pero me percaté de un detalle que no me ha pasado desapercibido: la tradición artística cristiana representa en multitud de obras al Arcángel Gabriel arrodillado, o en postura similar, anunciando a María el plan de Dios. Y no al revés. María había sido ya elegida.

No era un anuncio más. No era una persona más. No era un momento más. Todo el misterio y la trascedencia de la escena no es posible recogerlo en un post, ni siquiera en palabras. Contemplemos.

Un abrazo fraterno

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¿Le damos crédito a Dios? (Lucas 1, 5-25)

ZACARiasZacarías no da crédito, no le entra en la cabeza. A él… ¡a un hombre de Dios! ¡A un hombre justo y observante de la Ley! El ángel reacciona con dureza. Ante la Buena Nueva que trae se encuentra tibieza y duda. ¿Me comporto yo a veces de la misma manera? ¿Es la Iglesia, a veces, «mujer de poca fe» ante la noticia que traen los mensajeros de Dios?

No siempre damos crédito a Dios. Decimos que creemos en Él y, mientras no suceda nada fuera de nuestro entendimiento, así es. Pero ¡ay como llegue algo que no entendemos, que se nos escapa, que rompe las reglas de la lógica humana! Se nos cae todo el castillo construido…

Gran lección la de Zacarías. Gran lección la del ángel.

Un abrazo fraterno