El discípulo la recibió en su casa (Jn 19,25-27)

La verdad es que en la reunión de comunidad de ayer no estaba yo muy centrado como para sacarle jugo a la Palabra del día pero sí fue de Dios el compartir sobre la situación que está atravesando la familia de mujer a raíz de la demencia de la abuela.

Es difícil entender a Un Jesús midiendo consecuencias y estableciendo estrategias en lo que se refiere a la compasión y acompañamiento del que sufre. En la vida siempre llegan los momentos en los que a uno se le piden decisiones duras, difíciles y sacrificadas. Pero ¿NO SON ESTAS DECISIONES LAS QUE JUSTIFICAN UNA VIDA? ¿NO SON ESTOS «EXTRA» LOS QUE DAN SENTIDO A UNA EXISTENCIA, A UNA FE, A UN SEGUIMIENTO? Toda la vida yendo a misa, haciendo oración, hablando de Dios y de lo maravilloso de la familia cuando, al final, nadie es capaz de tomar una decisión drástica para que un hombre de 87 años no se sienta solo y algo desamparado en el cuidado de su demente esposa.

No se trata tanto de aportar soluciones como de acompañar en el sufrimiento. Y he encontrado en mi comunidad la palabra definitiva de Dios al respecto. No podemos esperar que actúen otros, posiblemente los que deberían actuar. Nosotros estamos llamados a dar el ciento por uno. Ahí reside la fuerza de Cristo y la clave del Reino. Y nosotros vamos a recoger el guante. Que Dios nos ayude y nos proteja.

Un abrazo fraterno

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