El sacerdote más grande #darlavida (DEP Ignacio Echevarría)

Hoy celebramos la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Y uno lee las lecturas y encuentra un punto en común bastante claro: ser sacerdote es dar la vida por todos, siguiendo la voluntad de Dios.

Yo, como Jesús, soy sacerdote desde mi bautismo. No sacerdote como ministro ordenado sino sacerdote como persona que se ofrece al Padre para cargar sobre sus hombres a sus prójimos, para obedecer el mandato del Señor de amar por encima de todas las cosas.

No se puede amar sin dar la vida. Y no se puede dar sólo un trocito de vida…

Getsemaní es el escenario del Evangelio de hoy… ¿Estoy yo dispuesto a afrontar lo que Dios me pide sean cuales sean las consecuencias? Esa es la pregunta de hoy.

Ignacio Echevarría lo tuvo más claro que yo. Ya está contigo, Dios. Dale las gracias de parte de todos. Un sacerdote ha llegado al cielo. DEP

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Hipocresía ante Jesús #pillada

¿Cuántas veces soy hipócrita ante Jesús? ¿Cuántas veces, consciente o inconscientemente, intento poner a Dios contra las cuerdas con el objetivo de confirmar que no hay respuesta a mis dudas?

Jesús, en el fondo, nos devuelve el intento de pillada y nos contesta poniéndonos en el centro de nuevo: dejémonos de pamplinas y vayamos a la esencia del Evangelio: seguimiento y adhesión a la figura de Jesús.

Lo demás… técnicas de despiste.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Pastores buenos y malos #laviña

La  viña… preciosa imagen del Pueblo de Dios, de todos aquellos que creen en Él, de ti y de mí, de todos aquellos que están llamados a ser hijos de Dios, de la Iglesia, de la humanidad entera. Una viña que queda a cargo de unos viñadores. Y quién dice viñadores dice pastores…

Dura crítica de Jesús a los pastores de todos los tiempos, a aquellos encargados de cuidar y amar al Pueblo de Dios, de conocerlo y quererlo y guiarlo. Yo conozco pastores buenos y malos, como la vida misma. Mi madre siempre decía que su responsabilidad ante Dios es mayor que la de sus feligreses… Qué razón tenía mi madre…

Hoy sólo me brota pedir por ellos. Para que sean fieles al Dueño de la Viña y a su Hijo, no sea que acabe arrinconado entre tanto púlpito y entre tanta norma.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Difícil seguir a S. Juan… #mammamía

Leo el Evangelio de hoy y pienso: madre mía… esto no hay quién lo entienda. Y pienso cuántas veces pienso lo mismo de Dios mismo. Cuántas cosas no entiendo ni conozco de Él. Es parte de la apuesta. Y parte de la fe.

En momentos así, sólo queda decir: Dios mío, te quiero. Ayúdame a que este amor sea fructífero para mi prójimo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

El Espíritu olvidado #Paráclito

Ya no tenemos a Jesús. Igual alguno no se ha dado cuenta todavía. Nos encantaría, pero no es así. Tenemos al Espíritu, que no se ve, que no se toca, que no se oye… ¿Qué hace pues? Pues lo que le hizo a Lidia en la primera lectura de hoy: abrir el corazón.

Yo sólo tengo que dejarme, estar en sintonía, prepararme para que el Espíritu haga su trabajo: disponer mi corazón para que el Espíritu lo abra de par en par. Sin el corazón abierto, es difícil acoger al Cristo, al Reino de Dios. Sin el corazón abierto, el Padre no encuentra lugar para entrar en nuestra vida.

Espíritu del Señor, abre nuestro corazón.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Aquella paz extraña #pazdelpobre

Danos, Señor, aquella Paz extraña
que brota en plena lucha
como una flor de fuego;
que rompe en plena noche
como un canto escondido;
que llega en plena muerte
como el beso esperado.
Danos la Paz de los que andan siempre,
desnudos de ventajas,
vestidos por el viento de una esperanza núbil.
Aquella Paz del pobre
que ya ha vencido el miedo.
Aquella Paz del libre
que se aferra a la vida.
La Paz que se comparte
en igualdad fraterna
como el agua y la Hostia.
Pedro Casáldiga

Paz en el corazón #regalo

A veces mi corazón palpita inquieta. A veces sueña. A veces llora.
A veces mi corazón anhela lo que no tiene. A veces recuerda lo que ha perdido.
A veces mi corazón se acelera por miedo. A veces se contrae por tristeza.
A veces mi corazón se comparte alegre. A veces se torna egoísta.
A veces mi corazón saborea instantes de silencio. A veces grita de júbilo; otras, de rabia.

Necesito tu paz, Señor. La necesito en mi corazón. ¿Por qué, tantas veces, dejamos regalos sin abrir?

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Sigue tu camino #Jesús

Cuando programo una ruta en el GPS del coche siempre elijo la ruta más rápida, ni la más corta ni la más barata. Normalmente el objetivo es llegar cuanto antes. Claro, el GPS tiene la ventaja de que normalmente te lleva con acierto al destino programado.

Si programara en mi GPS la ruta hacia mi felicidad, hacia mi plenitud, hacia mi salvación, hacia el lugar que Dios me tiene preparado en el cielo y que ya voy descubriendo en la Tierra; el GPS me devolvería a Jesús de Nazaret como el camino adecuado. Y si me desviara, el GPS siempre me devolvería a esa ruta recalculándose. Porque no hay otro.

Posiblemente carretera estrecha de un carril, pero la única que conduce a mi destino.

Adelante.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Tu lugar para siempre #loquieres

(Llegué al cielo tarde, en plena noche, ya de madrugada, tras toda una vida de idas y venidas, llena de amigos, diversión, cenas y sinsabores. Llegaba cansado cuando, nada más entrar, me encontré esta nota)

«¡Hola hijo! ¡Bienvenido a casa!

He pensado que llegarías cansado así que te he dejado unas croquetas en el horno. No las comas rápido, que te conozco. Descansa. Mañana nos vemos. ¡Te quiero!

Papá»

Fui a mi habitación. Había una luz encendida. La cama estaba abierta. Las sábanas olían a limpio. Las zapatillas bien dispuestas al ladito de la mesilla. Me habían quitado el despertador… Qué gusto. Me supe esperado, querido, cuidado.

Era hora de descansar. Para siempre. Las vistas eran preciosas. Inmensas. Y la paz también. Esto es el cielo… Mañana volvería a encontrarme con todos… y con Él.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

La voz a la que sigo #oveja

Sólo se reconoce la voz de aquellas personas con las que tengo cierta familiaridad, conocimiento, cercanía. El resto son voces desconocidas. Así que no pongamos tantas excusas para acabar reconociendo que frecuento poco a Dios, que rezo menos de lo que debería, que leo la Biblia menos de lo que me gustaría, etc. Si no reconozco su voz entre tantas de mi vida… es que tal vez nos falta roce, Señor.

¿Y el ruido? Porque una cosa es reconocer y otra escuchar. Si no puedo escuchar bien, ¿cómo coy a reconocer? Demasiado ruido a veces en mi corazón. Demasiados pensamientos míos. Demasiado ego. Demasiada prisa. Demasiado internet. Necesito más silencio.

Quiero seguir tu voz, Señor. Quiero seguirla.

Un abrazo fraterno – @scasanovam