#Curso2021 – Toda opinión no es respetable

08:15 Después de un puente hermoso, en el que hemos podido descansar, volvemos a la carga. El curso va avanzando y a algunos alumnos y alumnas se les nota el tiempo «de paro» del confinamiento de marzo a mayo. Está costando arrancar, y estudiar, y memorizar, y explicar, y estar al tanto de las tareas. Pero estamos llegando ya a velocidad de crucero…

09:30 Hoy explicaba en clase que mi objetivo, como educador, es ayudarles a crecer. El mundo que les espera ahí afuera, cuando salgan del cole, tiene sus normas, sus códigos, y conviene estar preparados. No siempre hay oportunidades infinitas para todo. Hay que ser responsables o asumir las consecuencias de mis dejadeces.

11:30 La limpieza del aula de informática está más que automatizada. Lo que parecía que iba a ser un mundo, al comenzar, no pasa ya de una rutina molesta pero que ya está incorporada en la vida de los profes y los chicos. Ole.

12:00 Les he puesto el audio de una llamada real que encontré en el twitter del Dr. Marcos. Una madre que se niega a que su hijo se haga una PCR y acusa a los médicos de inventarse la pandemia, de matar gente con las vacunas y de abocar al país a la miseria. «Es su opinión» me dice un alumno. Pero no, no toda opinión es respetable. Hay opiniones fake que conviene combatir.

12:15 La clase de Matemáticas es divertida. Me lo paso bomba con los chicos y chicas. Hoy tocaba repasar potencias. Las habían olvidado prácticamente. Pero se nota que el aprendizaje de verdad no se pierde. Aprietas un poco y todo vuelve a la luz.

#Curso2021 – La prudencia se impone

08:00 El frío es ya la nota dominante de las mañanas. Durante las clases no queda ya otro remedio que ir cerrando las ventanas y dejar dos o tres dedos abiertos para que la gente no se nos congele. Me he comprado un medidor de Co2. Espero que no tarde para saber si, más o menos, lo estamos haciendo bien.

10:05 En casi todas las clases siempre hay alguien que falta. Por un lado, va a ser la tónica de este otoño: al menos síntoma, en casa. Por otro lado, es gratificante comprobar cómo las familias, en una gran mayoría, están concienciadas de que es mejor que los niños se queden en casa ante síntomas evidentes (tos, febrícula, mocos, catarro…). Creo que esta pandemia nos hará crecer a todos en este sentido.

11:00 En los últimos recreos, estoy ayudando a varios alumnos y alumnas a configurar el Google Classroom en sus móviles. Estamos haciendo un gran trabajo en el cole y los alumnos están respondiendo. Parece que el método educativo va a cambiar definitivamente. ¿Las aulas virtuales llegan para quedarse?

13:30 Hablamos en clase de TIC de 4º ESO de la ciudadanía digital. Mucho nos queda para comportarnos como ciudadanos en la red, un lugar digital donde parece que no derechos ni deberes. Es importante concienciar sobre el respeto, la intimidad, la veracidad de las informaciones… Ojalá algo quede.

Un abrazo fraterno

#Curso2021 – La distancia de seguridad

07:45 Llego al cole. Me encargo de abrir todas las ventanas de las aulas y de los pasillos. De par en par. Creo haberme enterado que es de lo más importante que podemos hacer en el cole, además de llevar todos mascarilla, lavarnos las manos a menudo, limpiar lo común y procurar distancia de seguridad. Comienza a hacer fresco a estas horas. Ya hay alumnos que se quejan pero… hay que aguantar. ¡Más camisetas por debajo! 🙂

08:55 Hablamos en clase de qué consejos daríamos a los niños que empiecen a iniciarse en la red de redes. Cosas muy interesantes. Pero todas en negativo. Es curioso. ¿No hemos sabido transmitir a los chavales más que el cuidado ante las amenazas? ¿Qué pasa con la educación, qué pasa con todo lo interesante y maravilloso que pueden encontrarse en la red? ¿Seguimos educando más en el miedo que en la oportunidad?

11:00 Me toca recreo. Siempre me ha gustado estar en los recreos. Llevo dos este año. Me cuesta. Me cuestan algunas caras cuando llamas la atención. Me disgusta comprobar que, pese a toda la insistencia del mundo, sigue habiendo personas que se piensan que esto va de broma. Me sigue preocupando que algunos dilaten el rato del bocadillo para estar más tiempo sin mascarilla. Llamas la atención a uno y al otro y al otro… La mayoría bien. Miremos en positivo.

14:15 Tras casi semana y media termino la jornada pensando que lo más difícil con los chicos es pedirles que guarden el metro y medio se seguridad. Tenemos querencia a juntarnos, a abrazarnos, a jugar, a tocarnos, a contarnos confidencias cerquita uno del otro… y eso cuesta. Pero tenemos que intentarlo. No sé qué precio pagaremos por ello. ¿Nos volveremos más fríos en nuestras relaciones? ¿Olvidaremos qué significa el tacto del otro? ¿Perderemos la pista del aroma que deja la buena gente? No creo. Lo bueno siempre prevalece. Lo bueno echa raíz.

#Curso2021 – Un miércoles burbuja

08:05 Segundo de bachillerato. Hay sueño. Nos falta rodaje todavía. Va a costar mucho. Un alumno me llama «tío». Hay confianza. ¿Tanta? Cuesta encontrar voluntarios para participar en la oración. Va de la suerte que tenemos de tener un cole. No sé si son conscientes.

09:10 Salgo rápido de una clase y voy a la otra. Nos han pedido ligereza en los cambios. En eso estamos. Del primer piso al segundo. Ahora 1º ESO. Hay más entusiasmo. La tele no funciona y no puedo poner la presentación que tenía preparada. Improviso y comenzamos el tema con el libro. Hardware y software. Les va. Se les ve en las caras. Están atentos. Hablamos de wifis, de cables, de fortnites, de clashroyales y de muchas cosas más. Salgo contento.

10:30 Percibo en 4º ESO que han vivido un poco en una burbuja todo esto de la pandemia. No están al día, no saben números, no siguen las noticias… Tenemos trabajo que hacer. Empiezo ya. R0, IA… que empiecen a sonarles términos… Caras de sorpresa cuando hablamos de los 900 muertos en 14 días en España. Tocará coger pico y pala.

11:05 Café con los compañeros. Ratitos de los buenos para cargar pilas. Compartimos misión y vida.

12:00 En un hueco sin clase, escribo a los padres de mi tutoría. Qué importantes las familias… Les cito para la primera reunión. Será videoconferencia. Será rara. Pero nos apañaremos. Ya llegarán mejores días. Mientras tanto, habrá que hacer bueno cada día.

13:30 Termino con mi tutoría, en clase de mate. Empiezo a quererlos. Ya no hay marcha atrás. Miro sus ojos, capto sus gesto. Observo cómo se buscan, quién mira a quién, sus silencios, sus participaciones, su «me he olvidado de las circulares, ¿puedo traerlas mañana?»… Me gustan.

¡Comienza el curso!

09:20 Entro en el teatro. Ya están sentados, con distancia, los alumnos que entran nuevos en el cole. Se palpa novedad y cierto respeto. Llegar nuevo siempre tiene su parte de dificultad, aunque también de oportunidad. El reto es acogerles con cariño y que se sientan en casa desde el primer día.

09:45 Paseo por las instalaciones con las alumnas que entran nuevas en el cole y que serán de mi tutoría, Paula y Martina. Vienen con ganas. Les han hablado bien del cole. Son distintas. Lo percibo. Es una maravilla comprobar que cada una guarda su luz en una vasija diferente. Ojalá prenda fuerte todo el año.

10:10 En la puerta, gel hidroalcohólico en mano, voy recibiendo uno a uno a mis tutorandos. Clase con aroma femenino. Sólo 4 chicos de 23. Cada uno toma su sitio. Están ahí, detrás de las mascarillas. Se perciben sonrisas y ganas de poner esto en marcha. Ojalá sepa cuidarlos, uno a uno. Ventanas abiertas, siempre. Aire fresco cada día.

11:15 Es hora de irse. Suficiente por hoy. Me he presentado un poquito aunque ya me conocían. Repasamos horario, profesores, protocolos COVID, novedades del curso y decidimos que queremos vivir un curso bonito. Ponemos a Soraya en el proyector y subimos el volumen de la música. Han compartido poco. Callados pero no serios. Ninguno con miedo, eso dicen. A por ello.

12:00 Más de una horita, con compis del claustro, repasando el Google Classroom, el Drive y las operaciones básicas que los tutores enseñaremos a nuestros alumnos el próximo viernes. Buen ambiente. Se huelen ganas de hacerlo bien, de innovar, de adaptarse, de esforzarse por ellos. Un orgullo ser parte de este claustro.

14:15 Llego a casa. La boca está seca. Me quito la mascarilla pero se mantiene la sensación de llevarla puesta buena parte de la tarde. ¿Cómo volverá a ser eso de no llevarla? No es momento para darle vueltas. Estoy cansado de los nervios del primer día. Ha ido bien. Mañana más.

Celebrando a #Calasanz – 25 de agosto

Sé que el día está ya lavándose los dientes, con el objetivo de meterse en la cama. Ha anochecido y el calor comienza a dar tregua. Las ventanas están abiertas. Corre un poquito de osada brisa. Huele a incertidumbre. La gente está preocupada. No sabemos vivir con un nivel tan alto de inseguridad. Es lo que hay.

Tal vez mirar hoy a Calasanz pueda darnos algunas pistas para encarar el curso que comienza:

  1. Mirar la realidad. No podemos volver al cole pensando en «lo de antes». Abramos bien los ojos y miremos. Miremos lo que estamos viviendo y cómo lo está haciendo cada uno. Recorramos los «trasteveres» de nuestras aulas, conozcamos las realidades familiares, las emociones que bullen, los dolores, las inquietudes, los fracasos, los temores… Toda medida que no parte de la mirada a la realidad está condenada al fracaso.
  2. Los niños en el centro, no los medios. Por mucha incertidumbre que estemos viviendo, hay una certeza: los niños son el sentido de nuestra vocación. Con más o menos medios. Con mayor o menor apoyo institucional. Con mayor claridad o menor. Los niños, nuestro Cristo particular.
  3. Educación integral, piedad y letras. La escuela no es una máquina de transmisión de conocimientos. No es sólo eso. Tampoco es un parque de atracciones, en el que divertirse ante todo. Ni es una fábrica, ni un laboratorio. Es un lugar de crecimiento personal, de construcción, de descubrimiento de uno mismo y del mundo. Es un lugar de encuentro con el otro. Es un semillero de felicidad, en el sentido pleno de la palabra. El espacio donde mente, corazón, cuerpo, espíritu… se abren, se expanden, se esponjan…
  4. Decisiones audaces. Ya no sirve el «siempre se ha hecho así». Tal vez haya que dejar brotar nuevas maneras de comunicarnos con los alumnos y sus familias. Tal vez haya que dejar surgir iniciativas valientes y arriesgadas. Tal vez haya que romper ciertos clichés, derribar ciertos muros y acercar a docentes y familias. Sin miedo.
  5. Confianza en Dios y búsqueda de soluciones. Y recordar que estamos en manos de Dios, que Él nos cuida, nos protege y nos orienta a través de su Espíritu. Pongámonos en sus manos. Y a la vez, luchemos. Interpelemos a las autoridades, a los inspectores, a las administraciones… a unos y a otros, para que las soluciones sean justas, dignas, ecuánimes, proporcionadas…

Ojalá Calasanz nos ilumine en estos tiempos que corren. Y que juntos lo hagamos presente, un año más, en nuestras aulas.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Bienaventurados… los maestros (Lc 6,20-26)

Permitidme que hoy, al leer el Evangelio, haya recurrido inevitablemente, en este comienzo de curso, a algunas bienaventuranzas del maestro de Jesús Alberto Rivas, de las que he hecho una pequeña adaptación lingüística. Bienaventurados…

Bienaventurado el maestro que disfruta dando lo que tiene: será rico por lo que supo dar y cómo lo dio.

Bienaventurada la maestra que vive y disfruta sembrando: otros recogerán lo que ella sembró.

Bienaventurado el maestro que se vacía de sí mismo para llenar el alma, la mente y el corazón de sus estudiantes: su esencia permanecerá en las futuras generaciones.

Bienaventurada la maestra que se muestra tal como es: sus estudiantes le recompensarán con la misma medida.

Bienaventurado el maestro que se involucra en su tarea con todos sus valores y capacidades: su compromiso será su mejor valor.

Bienaventurada la maestra que además de los conocimientos, aprende a llevar a la pizarra los sentimientos que afloran en clase: le llamarán «persona».

Bienaventurados los maestros y maestras que estando con los pies en la tierra, no olvidan a Dios que habita en el cielo: no les faltarán nunca fuerzas para seguir educando hombres y mujeres que vivan volcados, no solamente para sí mismos, sino orientados hacia el bien de los demás.

Todo comienzo de curso es apasionante

En muchos colegios, hoy se estrena el curso. Muchos de los niños, niñas y jóvenes de este país, comienzan hoy sus clases. Muchos de ellos lo harán ilusionados, con ganas y con buena actitud. Para otros, el comienzo de curso marca el final del verano, el final de la libertad, del tiempo libre para hacer lo que a uno verdaderamente le gusta y el comienzo de la dictadura de la rutina estudiantil. Para mí, como profe, es una nueva aventura, una apasionante aventura que requerirá de mí lo mejor.

Empiezo con mucha energía. He optado por dedicar el verano a descansar con mi familia y con mis hijos, que tanto sufren mi ausencia durante el curso. Necesitaba reponer energías, cargar pilas, vaciar la cabeza y empaparme también de una vida que, seguramente, iré ofreciendo a gotitas en mis clases. Porque los profes tenemos que tener algo que ofrecer… y no sólo son conocimientos. ¿Qué ejemplo estaríamos dando si sólo supiéramos trabajar y pensar en las aulas, y en los proyectos, y en las innovaciones, y en las gamificaciones, y en las novedades para este año…? Nadie puede ofrecer lo que no tiene.

En estos días de claustro, previos a la apertura de las aulas, ya estoy cogiendo velocidad. Estoy intentando mejorar algunos aspectos que el año pasado me quedaron un poco flojos: una mejor planificación de mis clases, buscar recursos que puedan ser buenos para los diferentes temas con más tiempo, estudiar maneras de presentar los contenidos para que los alumnos puedan aprender mejor, leer a los que saben más que yo, renovar rúbricas… Y todo en medio de un muy buen ambiente entre compañeros.

El ambiente en el claustro es algo muy importante para que nuestros alumnos también respondan desde el comienzo. Cuando se ve cierta comunión, cariño mutuo, ayuda, unidad de criterios, alegría por los pasillos, satisfacción pese al cansancio… se transmiten buenas vibraciones, como dirían los Beach Boys. Cuando las caras largas, los cabreos y la acidez del desgaste impuesto, se imponen… mala cosa. Uno deja de pensar en los alumnos para dedicar sus energías a lo que no es lo más importante.

Lo más importante son ellos y ellas. Cada uno. Uno a uno. Tú. Y tú. Y luego tú. Y tener ratos para estar a su lado. Y poder hablar. Y escucharles. Y acompañarles. Y animarles. Y motivarles. Y corregirles. Y sostenerles. Y mostrarles horizontes de grandeza vital, que a veces nada tienen que ver con la influencia, el éxito y el dinero.

Tengo ganas de empezar y verlos. Me hacen bien.

Un abrazo fraterno

Cuando parece que Dios duerme (Mt 8,23-27)

Paso unos días de estos de no entender casi nada. El desconcierto preside mucha de la realidad que me rodea y me cuesta situarme. Es la misma sensación que la de aquellos discípulos que, subidos a la barca con Jesús, empiezan a sentir que el temporal llega… y Jesús duerme.

A veces me pregunto qué es lo que realmente querrá el Señor de mí. Es como un continuo responder a una fuerte llamada y darme de bruces con la realidad. Una mezcla de aspiración y fracaso, de energía y frustración, de expectativa y decepción… que me resulta terrible. Y silencio.

Haciendo caso a Jesús sólo me toca pedir fe. Fe porque el Padre me conoce. Fe porque el Padre me salva. Fe porque, aunque los planes y las seguridades caigan a cada paso, Él sostiene mi vida y me encamina hacia nuevos senderos. Aunque todo esto yo lo diga ahora con mi cabeza…

Un abrazo fraterno – @scasanovam

La elegancia se demuestra al sonreír

Annie soy yo. Y eres tú. Annie somos cada uno de nosotros. Annie somos todos los que, alguna vez, hablando con la almohada o mirando la luna, hemos soñado con una vida mejor, con un mañana más lleno de sol que el hoy, a veces oscuro, lleno de dudas, problemas y falto de luz.

La luz que tiene Annie le brota del corazón. En el fondo, ella no recibe más que aquello que lleva dentro. Annie es el sostén de sus compañeras, la familia que cada una de ellas anhela, la vida que le falta al millonario que tiene todo menos la alegría de amar y ser amado.

Una vez más, me acuesto sintiéndome un pequeño gran hombre. Pequeño porque siento que me gustaría ser mejor, dar más, hacer más feliz a todos de lo que a veces consigo. Grande porque me sé tremendamente afortunado por esto que estamos viviendo juntos. ¡Cuánto nos equivocaríamos si dejáramos escapar el tesoro que tenemos entre manos, el tesoro de permanecer juntos, contra viento y marea, por los niños, por el teatro, por la necesidad que tenemos todos de querer y ser queridos!

Los mensajes que Laura nos deja en el grupo de whatsapp, tan llenos de emoción, son el reflejo auténtico de la valía de lo que conseguimos. Ya sean audios, fotos o vídeos… Laura consigue cocinar nuestras emociones a fuego lento. Y el imán que Lolo nos ha regalado a cada uno es mucho más que lo que a simple vista parece. Es una palabra, ESCOLATRIO, sellado en nuestras vidas. Nunca, nunca olvidaremos esta etapa chicos. Y nuestros hijos y sus compañeros tampoco. Es la entrega y la ilusión de un grupo de personas que saben atraer la magia, porque la llevamos en el corazón.

Cuando aquel otoño de 2015 nos vimos algunos por primera vez y llevamos a escena con sencillez «José, el pequeño Calasanz», nada auguraba una historia como la que tenemos entre manos. Mirad atrás, por favor. Cinco obras de Calasanz a nuestras espaldas, varios cantajuegos y todo el legado que el Principito, Charlie, Peter y Annie han sembrado en nosotros. Algunos escolatrios han estado y nos han dejado lo mejor de ellos y ellas. Y siguen ahí, más cerca o más lejos. Hemos sumado a otros y otras y la familia crece. Mientras, hay cosas que no cambian, como los carteles que nos regala Loreto, que nos rodean de un brillo especial, y las fotos de Luis y su luz que ilumina cada rincón de nuestro escenario.

Nuestro escenario es ya el lugar donde Jeny empujó con ganas a la pequeña Molly, donde Casandra y Rosa se tiraron los plumeros ¡y los cogieron al vuelo!, donde se venden las mejores manzanas de la mano de una Sandra a punto de ser luz :-), donde Estíbaliz se marcó el mejor claqué de la historia, donde Lucía pasó de no querer crecer a ser casi chica Bond, donde Elena lució nivel y estilo aunque haya descendido de clase, y donde Manel descubrió lo bien que le sienta un uniforme. Es el escenario donde Marián se marcó un mayordomo al nivel del mejor Anthony Hopkins en Lo Que Queda del Día o donde Andrés y Grace nos recordaron a esos amigos que siguen buscando el amor, sin darse cuenta de lo que tienen al lado. Es el escenario donde Dori y Cris hicieron que viéramos a un par de niñas sólo con sus sonrisas.

Una sonrisa que no se me quita cuando pienso en mi hermanita y mi Lili. Gracias a ellas Roosty vivirá para siempre, a la sombra de un señor Mudge de Canadá de toda la vida. Con ellas he compartido y disfrutado muchos ratos de ensayos. Compartido y disfrutado. Gracias por regalarme este papel tan divertido con el que, en parte, me siento identificado 😉 Y Lili, sigue llamándome Roosty… a ti te dejo 🙂

Y, por favor, dejadme decir esto, y saborearlo: estar papás, mamás e hijos, juntos, haciendo esto, es un lujo. Como padre me siento orgulloso de ver a Álvaro, Marina, Alba, Claudia y Sergio, comprometidos, entregados en una actividad sana, limpia, en la que tanto dan y aprenden a la par. Como decía aquella frase, a los niños los educa la tribu y me siento agradecido de que nuestros hijos hayan encontrado una tribu como la nuestra. ¡Qué suerte poderles regalar todo esto! ¡Qué suerte contar con su juventud, su nobleza, su verdad, su desparpajo, su buen hacer! Marina me ha cautivado para siempre en la primera coreo y Claudia y Alba han brillado como las que más en ese grupo de caquitas de cerdo. Y Sergio y Álvaro, grandes, en sus papeles de madurito lavandero y de chico para todo. Y Mario… que con fiebre se ha venido a ensayos a darlo todo y que ha cogido el testigo con la música, ejecutando con maestría su tarea. Grande.

Rosana, no nos hemos equivocado. Eras tú. Eras tú porque lo eres. Porque llevas la misma luz que Annie en cada uno de tus rizos. Porque alegras la vida de la gente que te rodea. Porque eres un alma limpia. Eres luz. Te ha sido regalado un don y sabes como nadie ponerlo al servicio de los demás. Si la elegancia se demuestra al sonreír… tú lo tienes más que demostrado. Te diría más cosas. Te las diré. MAÑANA. Cuando salga el sol, me acordaré de ti.

Y termino con Mª Ángeles y de Cris, nuestras eternas Principito y Zorro. Juntos hemos compartido mucho. Sé de primera mano lo que ha supuesto para cada una. Os debemos mucho a las dos. Muchísimo. Nunca se puede pagar del todo el esfuerzo que supone cargar a la espalda con todo lo que conlleva soñar la obra, prepararla, escribirla, dramatizarla, llevarla a escena, dotarla de vida y de personalidad propia, llenarla de ambiente, organizar ensayos, desvelarse para que todo salga bien, dirigir a cada uno de nosotros, poner orden, motivar, animar, ser mano izquierda y derecha… Quita sueño, energía… pero, como todo parto, luego trae al mundo una criatura maravillosa. Descansad un poco. Os necesitamos, yo el primero.

Es de noche y el sol brillará de nuevo mañana. Hoy se termina. En mi oración os tendré a todos presentes. Y a los niños que nos han visto y que podrán decir, cuando sean mayores, que descubrieron el teatro gracias a un grupo de papás y mamás locos. ¿Habrá algún actor o actriz escondido entre las butacas? ¿Habrá alguno o alguna en quién estemos despertando la vocación que le hará feliz para siempre? Uno solo nos basta. Uno solo que sonría al vernos es ya un premio más que suficiente. Ver hoy sentados en primera fila a muchos compañeros profes de la ESO y Bachillerato… incrementa la emoción de saber que el milagro se cuece, que la vida se abre camino y que lo que hacemos en el cole es algo… tan valioso…

Buenas noches. Os quiero. A todos. Más de lo que pensáis.

Un abrazo fraterno