La perseverancia de Pedro (Lc 5,1-11)

Pedro era un bocas. Metió la pata muchas veces, debido a esa forma de ser impulsiva y apasionada. Un echado para adelante, que acaba traicionando a Jesús y descubre la miel del perdón.

Pero a Pedro hay que reconocerle algo muy importante, que a mí me sirve hoy: confía en Jesús, ciegamente. Escucha y sigue al Maestro. Y aún cuando es difícil entender, cuando los frutos nos llegan, cuando las fuerzas se agotan, cuando la negrura llega… hace lo que le dice Jesús.

«Por tu palabra» Jesús, quiero seguir apostando por los jóvenes, encontrándome con ellos, proponiéndoles una manera de ser y estar, invitándoles a una Vida en mayúsculas. «Por tu palabra» Jesús, quiero seguir apostando por la vida comunitaria, con sus luces y sus dificultades, viendo en el hermano tu mirada y ofreciendo la fraternidad como signo de los tiempos. «Por tu palabra» Jesús, quiero perseverar en mi vocación, desgastarme, cansarme y vaciarme.

Ayúdame, Maestro, a seguir echando las redes.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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