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Escucha más y habla menos (Jn 10,22-30)

«Mis ovejas escuchan mi voz… y me siguen». Ese es el signo distintivo del cristiano. Escucharle y seguirle.

¡Cuánto tiempo dedicado a hablar, a hacer, a decir, a inventar…! ¡Cuánto tiempo dedicado a crear un «nuevo lenguaje» para que nos entiendan! Eso decimos.

¿Y si el problema es más nuestra falta de escucha? ¿Y si el problema es que no nos siguen porque estamos vacíos? ¿No será que escuchamos poco? ¿No será que oramos poco? ¿no será que nos retiramos poco, en el silencio del atardecer, a escuchar al Padre?

Escucha más y habla menos, viene a decirme hoy el Señor. Tomo nota.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Testigos de la luz (Jn 1,1-18)

Eso pido hoy, Señor, para este nuevo 2021: ser testigo de la luz. Prefiero eso a perder el tiempo en batallitas vanas con las tinieblas. Es más efectivo.

Quiero ser testigo tuyo, que eres la Luz Absoluta, que ilumina nuestras vidas, les da sentido y las llena de amor.

Quiero ser testigo de la luz de mi mujer y mis hijos. Quiero hacerles brillar, sacar a la luz todo lo bueno que tienen, no afearles sus rincones oscuros.

Quiero ser testigo de la luz de mis alumnos. Quiero centrarme en sus logros, en su valentía, en su tenacidad, en su sacar fuerzas de flaqueza, en sus empeños, en la lucha contra sus propios desánimos.

Quiero ser testigo de la luz de mis compañeros, de mis amigos.

Quiero ser testigo de la luz en las redes y ser altavoz de aquellas voces que valen la pena y que hacen mejor al mundo.

No quiere perder el tiempo, Señor, enfangado en batallas inútiles, creyéndome fuerte y protagonista defendiéndote. Creo que se me pide y otra cosa y estoy dispuesto a hacerlo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

El día de Sta. María (Lc 1,39-56)

El día de Santa María siempre me ha pillado de vacaciones en Badalona y siempre fue día grande, no sólo porque es Fiesta Mayor en la ciudad sino también porque es el santo de mi yaya María. Esa mañana, la casa se llenaba de gente. Tíos, primos, amigos y conocidos que se acercaban a casa a felicitarla. Horchata, patatas fritas… los aperitivos preparados para invitar a los que viniesen. Gran ambiente. Y luego a misa. Una misa que nunca me ha gustado mucho, con calor, humedad y ropa buena y nueva, con la que mis padres nos vestían para la ocasión.

Todas las fiestas tienen un origen. Lamentablemente, en los tiempos que corren, nos gusta celebrar sin saber por qué lo hacemos. Tenemos fiestas, vacaciones, fuegos artificiales, orquestas, tradiciones y costumbres… que repetimos año tras año sin importarle a nadie el por qué, la razón de que eso llegue a nuestros días.

Hoy celebramos a María. Celebramos su sí. Celebramos su valentía, su coraje, su determinación, su generosidad, su fidelidad, su compromiso, su apuesta clara, su honestidad, su dignidad, su firmeza, su maternidad. María, hoy, es una mujer modelo. Hoy tal vez la llamaran feminista. Y tal vez lo fue. Y con certeza que marca el camino de cuál debe ser el auténtico feminismo. Una mujer que afrontar su particularidad en una familia, en un pueblo, en una sociedad, que gira la cara a la mujer y que la considera de segunda. Y allí está ella. Mirada por Dios. Con una alegría con la que arrampla con toda la dificultad que tiene que afrontar. Porque sabe que con Dios a su lado, nada tiene que temer. No entendió muchas cosas aunque de amor entendía un rato. Y se supo sometida solamente a la voluntad de Dios. Vacía de todo. Llena de Dios. Madre de todos por su Hijo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Quiero el corazón de María (Lc 2,41-51)

Ayer el Sagrado Corazón de Jesús y hoy el Inmaculado Corazón de María. Parece que estoy oyendo a Anne Igartiburu diciendo eso de «corazones»… El caso es que si unas cuantas tenemos que acoger del corazón de Jesús, el de María no le va a la zaga.

Nos encontramos con la lectura famosa de la pérdida de Jesús a sus 12 años y de la regañina que le cae cuando sus padres lo encuentran en el Templo. Me imagino los nervios y la tensión en los rostros angustiados de esos padres, busca que te busca, haciendo el camino al revés buscando al ya casi adolescente Jesús. Y la reacción de este ante el rapapolvo no deja de ser desconcertante. Y aquí viene el punto.

El corazón de María es un corazón abierto a Dios, desde siempre, lleno de gracia pero, a la vez, un corazón acostumbrado a sufrir, acostumbrado a no entender, acostumbrado a lo desconcertante de su querido hijo que, más de una vez a lo largo de su vida, es capaz de dejarla sin palabras, sin saber qué decir. No estamos tan lejos de María en esta experiencia de encontrarnos muchas veces con «lo desconcertante de Dios» o, tal vez, con nuestra humana incapacidad para lograr entender. Y debemos de aprender de María el ser capaz de guardar en su corazón sin perder ni un ápice de fe.

María sabía bien quién la había elegido. Se sabía amada y querida. Y conocía a Dios a través de un hijo que se lo iba desvelando cada día. Y supo vivir como testigo de primera fila del sorprendente actuar del Señor. Ojalá nosotros, como ella, también sepamos. Ojalá se nos conceda ese don.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

De ciudad en ciudad, de lucha en lucha (Hch 20,17-27)

Hace no mucho que leí una biografía de San Pablo. Maravillosa. Recomendada. Y me ha dejado un profundo poso. Reconozco que eran algunos los prejuicios que, a lo largo de mi vida como cristiano, he ido formándome acerca de Pablo y, leyendo esta biografía, se me fueron cayendo todos, de uno en uno.

Hoy, en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles nos encontramos a un Pablo en modo despedida. Y precioso e impactante es escuchar las palabras con las que él define su misión: «Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios«.

Yo, que pretendo cada día seguir a Jesús, que estoy en la Fraternidad Escolapia, que vivo en una comunidad, que gasto mis días intentando hacer la voluntad de Dios… soy un pringado. Lo soy porque quiero llevar a cabo la misma misión que Pablo; eso sí, sin cárceles, sin luchas, sin saberme forzado ni llevado por el Espíritu… Quiero tenerlo todo bajo control. Quiero que se hagan las cosas a mi manera. Quiero ser valorado. Quiero ver frutos pronto. Quiero contentar a todos. Uf… lo que Pablo fue descubriendo, yo aún lo huelo muy de lejos. Pero el horizonte está claro.

No hay misión sin lucha. No hay misión sin conflicto. No hay misión sin pérdida. No hay misión sin sufrimiento. Pero ¿hay otra posibilidad para los que queremos seguir al Maestro? No la hay. Es una pena. Pero no lo hay. Así que dejémonos en manos del Espíritu, no opongamos resistencia y a caminar, que el camino es largo y la meta nos espera.

Un abrazo fraterno

Juan Bautista: desierto vs. twitter (Lucas 3, 1-6)

Me llama mucho la atención esta frase del Evangelio de hoy: «vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto». Ha centrado mi atención en la oración por varias razones.

1. Juan es elegido y la Palabra le es dada. Juan no es profeta porque no tuviera otra cosa que hacer en su vida. Y no es tanto él quien predica sino Dios quien habla a través de él. Es Dios quien elige, quien habla, quien actúa… Aquí radica la fuerza profética, la autoridad del que habla, la capacidad de tocar corazones ajenos y llamarles a una auténtica conversión. desierto1

2. Esta acción de Dios sobre Juan se produce en el desierto. No en el tumulto. No en el ruido. En la soledad. En la oración. En el desapego. En el abandono en la Providencia.

En este Adviento que vivimos, en medio de una Nueva Evangelización y en medio de toda la reflexión sobre la presencia de la Iglesia en internet y en las redes sociales, en medio de la #iEvangelizacion; creo que esta Palabra es fundamental. El #iTestigo, el #iEvangelizador, el #iMisionero… no es aquel que se lanza a twitter, a facebook, a su blog, etc. a proclamar aquello que él piensa, que él opina, que él cree. El auténtico y útil #iMisionero es aquel que se lanza a twitter, a facebook, a su blog, etc, a donde está la gente, tras haber recibido la Palabra en el desierto. Si no hay Paabra, no hay misión, no hay mensaje, no hay verdad. Si no hay desierto, no hay Palabra.

Que este Adviento, Señor, me prepare una vez más, mejor si cabe, para recibirte. Que me abra a tu acción, que cuide mi interioridad, que crezca en mi oración, que camine en mi desierto; abajando aquello con lo que me crezco y ensalzando aquello que es reflejo de Ti.

Un abrazo fraterno

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No exasperéis a vuestros hijos (Ef 6, 1-9)

Qué bonito es esto que nos dice la Palabra hoy sobre la manera en la que los padres debemos actuar con nuestros hijos: «Padres, vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como haría el Señor.»  Esa última parte de la frase es la que me parece clave: al estilo de Jesús. Así debe de ser la educación y el trato con nuestros hijos: al estilo de Jesús. Esa es la manera de meter menos la pata, ese debe ser el objetivo al que tender. No es posible querer ser testigo de Jesús y no actúar así con tus propios hijos.

Hay mucho que aprender.

Un abrazo fraterno