Yo soy la medida, para chulo yo #Cuaresma

Me considero exigente. Leyendo el Evangelio, me da congoja.

Exijo mucho a las personas de mi alrededor, sobre todo a las más cercanas. Es una exigencia fundada, posiblemente, en mi soberbia, en ese estar «por encima del otro». Intento que todos estén a ese nivel de «perfección». Doble pecado.

Con los años, voy aprendiendo que, cuanto más débil se sabe uno, más fuerte es y, desde esa fortaleza, menos exige al resto. Me cuesta pero creo que voy caminando, dejando heridos a mi paso, eso sí. Ese es el problema.

En esta Cuaresma, le pido al Señor que lime mis afiladas aristas, que dulcifique mis formas, que me abaje hasta mis miserias y que, desde ahí, me enseñe a amar más.

Un abrazo fraterno

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