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Evangelio hecho vida (Sal 18)

No hay mejor para evangelizar que una vida entregada que huela a Jesús de Nazaret. No hay palabras, ni homilías, ni discursos… no hay charlas TED suficientes ni canciones enrolladas… para llevar a la gente a Cristo, nada como una vida llena de Dios.

Siendo realistas, es difícil tener una vida 100% de Cristo. Esa plenitud posiblemente sólo la encontraremos en la eternidad. Pero si es posible mostrar gratis lo que uno ha recibido gratis. Tú también puedes hacerlo. Es posible mostrar que se puede vivir desde el amor. Es posible mostrar que el amor, si es de verdad, es para siempre. Es posible mostrar una comunidad de hermanos donde se vive cada día la fraternidad y donde lo de uno, es de todos. Es posible ser joven y vivir la amistad, los estudios, la pareja… desde la entrega, la generosidad y la verdad. Es posible estar atento a las heridas del prójimo que tenemos cerca. Es posible dar el poco pan que me queda para que otro coma. Es posible dedicar tiempo y esfuerzos a que otros vivan mejor. Es posible ser más pobre. Es posible pedir perdón y ser perdonado. Es posible caer una y otra vez y seguir con la sonrisa del que nunca desfallece. Es posible dar sentido a la enfermedad, a la pérdida, al sufrimiento.

Hay tantos y tantos testimonios diarios de eso que uno se pregunta por qué seguimos dando la chapa tantas veces, intentando convencer cabeza-a-cabeza en lugar de corazón-a-corazón.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

El que pierde, gana (Lc 17,26-37)

Es algo que el mundo de hoy nunca entenderá. Es el punto que más nos cuesta entender a cada uno. Porque llevamos en la sangre la victoria, la competición, la rivalidad, el éxito, la ambición, el crecimiento, el cada día más, la superación, etc.

Perder la vida es la gran victoria. Darla. Entregarla. Gastarla. Cada uno en un lugar, con personas concretas, haciendo cosas diferentes, padeciendo dolores distintos. Perder la vida en el éxito. Es vaciarse todo para dejarse llenar completamente. Es desvestirse para dejarse vestir. Es mostrarse débil y pequeño para que otro me fortalezca y me haga grande.

Perder la vida. Eso es.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

La chispa que prende el fuego (Lc 12,49-53)

El fuego no es tibio. Arde. Quema. Calienta. Ilumina. El fuego no sabe ser otra cosa más que fuego. Asume los riesgos de su virulencia. Ni mide, ni calcula, ni contemporiza, ni se conforma.

Sorprende un poco ver y escuchar a un Jesús tan apasionado, tan lanzado, tan poco «celestial». Es un lenguaje terreno, diría que duro o, al menos, incómodo. Es el Jesús que no deja indiferente, que arrastra y hace enemigos a la par, que obliga a definirse y a situarse. Es el Jesús que pregunta si fuego de verdad o si fuego de artificio, muy aparente pero poco real.

En mí cada vez detecto que prende más el Evangelio apasionado de Cristo. Cada vez apuesto más fuerte, cada vez me molestan más las dobles caras, los discursos ambiguos, los falsos rostros, los sí pero no. Conmigo que no cuenten. Las consecuencias están ahí. Te miran con desdén, algunos con desprecio, otros con ganas de perderte de vista cuanto antes. Te granjeas mala fama, fama de excesivo, de radical, de insensible, de exento de delicadeza. Puede ser, lo reconozco. Pero, a la vez, sí, me siento fuego, con ganas de prender y cuestionar, de sacar a la luz, de dejar ya de jugar a pasatiempos carnavalescos.

Quiero ser chispa, como tú, Maestro, chispa que lo prenda todo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Los fariseos y la mies (Mt 9,32-38)

Sigue habiendo mucho fariseo por el mundo. Yo soy el primero, a veces, sin darme cuenta. El caso es que se confunde lo que viene de Dios y se enreda para hacer parecer que es obra del diablo.

Algunas veces me he sentido así, como víctima. Siendo consciente de que intentaba hacer las cosas bien, comprobaba cómo a mi alrededor se percibía con reparo, suspicacia y rechazo. Meterse en determinados jardines siempre da problemas. ¿Mejor calladitos? No creo que sea esa mi misión en el mundo… no creo que esa ese el Evangelio del Reino que Jesús ha traído.

Pero a mí me falta también compasión. Jesús trataba a las personas con cariño y cuidado. Yo a veces ahí no me reconozco.e veo exigente, pragmático, juez. Una de cal y una de arena.

Seguir a Jesús es una confrontación continua con mis propias limitaciones. Así que lo pongo a sus pies con mi propósito de crecer. Amén.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

El evangelio del maestro (Mt 5,43-48)

A un maestro le viene muy bien leer el evangelio de hoy de vez en cuando. Porque estamos llamados a ser como Dios en el aula, a dar amor a todos, a querer a todos, a cuidar a todos, a sanar a todos, a educar a todos; como el sol, que sale para buenos y malos o la lluvia, que cae sobre justos e injustos. Así es el amor de Dios y así debe ser el amor de maestro.

Esto no es fácil. Lo que nos pide Jesús es dar más allá de lo esperado. Evidentemente. Es una vueltecita de tuerca. Es ser transformadores de la realidad y no meros repetidores de lo que nos encontramos. Estamos llamados a dedicarle más tiempo al que menos ganas tiene, a rezar más por el alumno que nos complica más, a buscar más a aquel que parece querer deshacerse de nosotros. Es una proporcionalidad inversa la que nos plantea el Señor. A menos, más. Bien pensado es la única manera de cambiar las cosas.

Nuestros alumnos deben ser mirados con la misericordia con la que Jesús miraba a aquellos que acudían a Él por los caminos de Galilea. Nuestros alumnos deben ser buscados como la mujer que, acudiendo al pozo un día, se topó con un Jesús que la estaba esperando. Nuestros alumnos deben saberse dignos de participar en «nuestra mesa» hagan lo que hagan, pese a todo. Ese amor será el motor que cambie sus vidas verdaderamente y, además, la semilla mayor de evangelización en sus corazones alejados.

¿Lo dudas? Pongámoslo en práctica.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

La ceguera del triste (Jn 16, 5-11)

A veces, cuando la tristeza nos embarga, no somos capaces de encontrar la bondad en lo que nos sucede. Las pérdidas, las derrotas, los fracasos, las separaciones, las frustraciones… todo tiene una clara connotación negativa. Pero ¿y si fueran necesarias para algo?

El Espíritu aparece tras la ausencia de Cristo. Allí donde alguno no vería ya ninguna esperanza, el mismo Jesús promete bendición y cuidado.

¡Qué importante ser consciente de cómo se nos nublan los ojos del alma cuando dejamos que la tristeza entre demasiado adentro! Claro que no es malo estar triste. Es una emoción necesaria. Pero otra cosa es dejar que se acomode, que se haga hueco. Eso no. No habría oculista que nos arreglara la mirada…

Un abrazo fraterno

#LlamadoASerSanto (Lucas 13, 22-30)

En esta semana que nos lleva a la celebración de Todos los Santos estoy dándole vueltas al tema de la santidad. ¿Un santo se hace? ¿Un santo es alguien elegido para ser santo por el mismo Dios? ¿Realmente todos estamos en disposición de serlo? ¿Yo también?

calasanzCreo que ningún santo decide ser santo.  Es más, creo que ningún santo, si se le preguntara, se considera tal. Posiblemente porque todos somos conscientes de nuestra debilidad, de nuestras flaquezas, de nuestras dudas, de nuestras mediocridades, de nuestro pecado. Entonces… ¿qué sucede? ¿Qué convierte a alguien en santo? Creo que las lecturas de hoy son muy valiosas al respecto y me aportan mucha luz, mucha.

Lo primero lo deja claro el Evangelio: para ser santo hay que optar por la puerta estrecha. No se puede ser santo sin abrazar la cruz, sin seguir los pasos del Maestro. No hay alternativas ni atajos. Todos los santos eligieron, optaron, por el camino del Evangelio. Todos salieron de sí mismos al encuentro de Cristo. Todos dejaron para encontrar. Todos se despojaron y, al contrario del joven rico, dejaron atrás lo que les ataba y apostaron por la libertad. Todos pasaron por Getsemaní. Todos fueron crucificados.

Pero un santo es alguien que ha confiado en Dios, como dice el Salmo. Un santo es aquel que, consciente de sus limitaciones, de su pobreza, de su pecado…, deja que Dios ponga el resto. Un santo es aquel que no confía en sus propias fuerzas pero que se pone en manos de Dios para que obre el milagro.

Dios convierte la cruenta cruz en cruz de salvación. Dios da la cara por ti y por mi. Dios ha dado la cara por cada uno de los santos que nos precedieron y que nos iluminan y nos ayudan. Dios justifica a quién llama, como recuerda S. Pablo hoy.

Yo también he sido predestinado a esto. He sido llamado a ello. Y de la misteriosa fórmula de mi voluntad, mi pequeñez y la acción de Dios saldrá… ¿un santo? Yo no lo veo. Me siento taaaaaan lejos. Que el Señor se apiade de mi porque, para empezar, no siempre elijo la puerta estrecha.

Un abrazo fraterno

Id a Internet y proclamad el Evangelio (Marcos 16, 15-18)

De eso se trata. De llegar allí donde están las personas y contarles la Buena Noticia de Jesús. Nada más. Y nada menos. Y, hoy por hoy, y como ya hemos comentado tantas veces, internet y las redes sociales son lugares donde las personas nos encontramos, interactuamos, compartimos y vivimos.

¿Qué hacer? La respuesta la dio Jesús hace mucho tiempo: proclamar la Buena Noticia y, para ello, convendría haberla interiorizado y haberse dejado transformar por ella previamente.

Ayer salió a la luz este vídeo de #iMision. Es un grito a vivir juntos este reto. ¿Te unes?

La mejor parte (Lucas 10, 38-42)

Sin duda, siempre habrá cosas más importantes que hacer. Pero no más importantes.

Sin duda, siempre habrá tareas pendientes. Pero ninguna tan beneficiosa.

Sin duda, a veces pensaremos que «haciendo» somos más útiles. Pero muchas veces es «contemplando» al mismo Dios como simplemente «somos».

Sin duda… Pero sólo Él es la mejor parte: el Camino, la Verdad y la Vida.

Un abrazo fraterno